Demasiado guapo (Sebas Martín)

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Demasiado guapo (Sebas Martín). La Cúpula, 2016. Rústica. 116 págs. Color. 12 €

Está claro que no hacen falta más de un par de obras de Sebas Martín para dejar más que claro cual es su línea artística, siendo ninguna otra que el costumbrismo más localista, incluso tribal, posible. Pues al final lo que hace Sebas Martín es convertirse en cronista de una forma de vida bastante concreta, cierto tipo de hombre homosexual urbano de clase media. En su anterior obra, No debí enrollarme con una moderna, el autor enfrentaba a su protagonista, el guionista de cómic Peluche, a la vorágine hipster, haciendo chocar las  vivencias de su sector social con la nueva moda, ya casi caduca. Pero en Demasiado guapo, Sebas Martín recupera a su personaje estrella Salvador para seguir ahondando en su día a día, en lo que le sucede a un hombre de mediana edad soltero que parece más dejarse llevar que tratar de encontrar un fin a su vida.

Demasiado guapo tiene tanto de diario que casi carece de una estructura argumental clásica con sus tres actos y sus correspondientes puntos de giros, más bien parece una colección de anécdotas unidas por la propia existencia de Salvador. Esto no quiere decir en ningún momento que nos encontremos ante una retahíla de chistes privados para integrantes del llamado ambiente, no, aunque Sebas Martín tampoco busca la labor pedagógica de explicar cómo es la vida de un gay. En su lugar tenemos el día a día realista de una persona normal, como es lógico desde una base ficcionada, pero de un realismo sin concesiones. Demasiado guapo no es una historia alocada, a pesar de que el humor está muy presente, ni un relato cáustico, a pesar de que el drama es casi continuo. Demasiado guapo es un relato en el que sentirse reflejado o ver la vida que viven otros.

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Todo esto hace que el cómic repita los aciertos y fallos de Sebas Martín, ya que en ciertos momentos se le podría definir como demasiado centrado en el ambiente que reina sus historias, lo que las hace más atractivas a los pertenecientes a dichos círculos y a los curiosos. Sin embargo, si no se es demasiado fan del estilo de vida que retrata Sebas Martín, Demasiado guapo puede resultar poco interesante, pues importa tanto lo que sucede en la historia como las implicaciones de dichos actos, lo que requiere una lectura capaz de percibir los detalles escondidos a plena vista o la suficiente curiosidad como para querer buscarlos.

@bartofg
@lectorbicefalo

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