Otros mundos

antares portadaAntares (Leo). ECC, 2015. Cartoné. 320 págs. Color. 32 €

Viajar ya no tiene ningún mérito, se ha convertido en un producto vacío de la más mínima épica. Quizás hace sólo 50 años viajar a Tailandia fuera una experiencia única, una verdadera aventura, hoy en día la única diferencia entre ir a Tailandia o París es el precio y que el vuelo tarda un poco más. Lo exótico ha muerto y lo que antes era misterio y un choque de culturas ahora es un parque de atracciones desvencijado para Occidente. Un turista con una camiseta de futbol absorto en su móvil mientras ignora pirámides precolombinas dista mucho de ser un explorador aguerrido que se arriesga a morir de unas fiebres. No hemos empequeñecido el mundo, lo hemos manufacturado y vendido en porciones asequibles para cualquiera.

Así que del mismo modo que nuestro tiempo es ya viejo para explorar la Tierra, aún queda tiempo para que podamos hacer lo propio con las estrellas, con lo que las personas de espíritu realmente indómito no tienen espacio en este tiempo, demasiado tarde para explorar junglas y demasiado pronto para descubrir nuevos paisajes en otros mundos. Pero el espíritu de asombro ante lo desconocido sigue perviviendo, para lo que hay que leer textos ambientados en otro tiempo, cuando la Tierra era una amalgama de diversos mundos aislados, o recurrir a la ciencia-ficción, imaginándonos como pueden ser esos nuevos mundos. Esto es lo que ha hecho el artistas brasileño afincado en Francia Leo, que mediante su saga Los mundos de Aldebaran nos ha presentado tres planetas a explorar en tres arcos diferentes: Aldebaran, Betelgeuse y Antares. Hoy hablaremos de la tercera saga, Antares, publicada en un tomo recopilatorio que supone un chute de ciencia-ficción dura.

En Aldebaran conocemos a Kim Keller, una chica autóctona de Alderaban que posteriormente vivirá más aventuras en Betelgeuse, para posteriormente retirarse a la Tierra y volver a ser llamada a la aventura cuando se descubre un tercer planeta con posibilidades de ser colonizado. Lo primero que tiene que tener claro cualquier lector de Antares es que Leo es un guionista que plantea la ciencia-ficción desde una dureza realista, dejando de lado cualquier posibilidad de salvar la trama mediante la fantasía o un deux ex machina. Leo es un juez tan neutral como duro. No por nada se nos muestra una historia de conquista y exploración de otro planeta, con lo que los tiempos de las acciones se adaptan a la realidad, y el propio viaje a Antares es tan largo y tedioso como tuvo que ser la primera travesía del Atlántico de Colón, siendo el porcentaje de retornados también similar. Leo sabe que escribe una aventura, y por tanto la llena de peripecias y sorpresas para el lector, pero también está fantaseando sobre un mundo nuevo, con sus propias reglas, y a la hora de mezclar a sus personajes con el nuevo campo de juego es consecuente de lo que significaría ser humano y habitar su mundo.

antares pag

A pesar de lo entramado de la trama de Antares, es perfectamente disfrutable sin haber leído las dos sagas anteriores, es más, el disfrute y la calidad de la obra es tal que me cuesta que cualquier fan de la ciencia-ficción no termine de leer Antares y tome como determinación leerse los dos primeros arcos de la saga en suma brevedad, como ha sido mi caso. Leo despliega una imaginación portentosa en las páginas de Antares, haciendo que la especulación científica sea lo más entretenida posible sin olvidar la construcción de unos personajes complejos, así como ahondando en temas tan humanos como la fe o la justicia. Leo crea un personaje tan lleno de matices como Kim Keller, la rodea de otras tantas personalidades igual de complejas, y los introduce en un ambiente peligroso donde la supervivencia es un lujo, y no sólo contento eso los enfrenta a problemas derivados de la propia humanidad como la fé o la autoridad. Todo desde un prisma tan realista que asusta, Leo es un director de orquesta que hace lo que muchas veces es harto complicado, opta por la coherencia llevándola a sus últimas consecuencias, hasta ese terreno donde lo fantástico y extremo se vuelve real.

Por su parte, tampoco se puede dejar de lado la capacidad artística del autor brasileño, que domina un estilo que podríamos englobar dentro de la línea clara del cómic adulto francobelga, un estilo que he comparado muchas veces al estilo invisible de Hollywood. El realismo en el trazo de Leo es asombroso, hasta el punto de que podemos llegar a olvidarnos de que estamos leyendo ficción, pero esta capacidad de mímesis no está sola, pues se acompaña de una imaginación portentosa a la hora de crear la fauna y flora de Antares, consiguiendo lo que parece impensable, que lo realista coexista de forma orgánica con lo fantástico, haciendo que lo segundo parezca tan asombroso como plausible. Antares es un viaje a lo desconocido que podría ser, Leo nos lleva a una aventura fuera de toda escala pero dejando claro que, sin restar asombro, lo que leemos podría formar de la historia futura de la humanidad, con sus altezas y bajezas.

@bartofg
@lectorbicefalo

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Un comentario en “Otros mundos

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