El sueño de la razón produce monstruos

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Go Go Monster (Taiyô Matsumoto) Ecc, 2015. Rústica, 472 págs. B/N, 27€

El título del aguafuerte que Goya realizó en 1799 nos viene muy bien para hablar de la obra que nos ocupa en esta entrada: Go Go Monster de Taiyô Matsumoto. La obra de Goya resume a la perfección esta obra del autor nipón, en esta vemos en primer plano como un hombre sentado en una silla reposando la cabeza mientras duerme sobre un escritorio en el que se puede apreciar una pluma y unos escritos. En segundo plano, en la penumbra, aparecen búhos, gatos salvajes y murciélagos, seres de la noche que vinculados a la misma se les suele adjetivar de monstruos.

En Go Go Monster nos encontramos con la misma composición pero en este caso a nivel conceptual. La razón viene determinada por el espacio en el que se desarrolla el relato, un colegio. Y en un segundo plano los monstruos, los buenos y los malos, que solo puede apreciar el protagonista del volumen, Yuki Tachibana, y que el resto de alumnos y profesores, y nosotros mismos como lectores, somos incapaces de ver. Tan solo IQ, un alumno superdotado que se esconde detrás de una caja con un solo agujero, Ganz el conserje del colegio y, un nuevo alumno, Makoto Suzuki, serán capaces de creer las palabras del protagonista. Cayendo en una suspensión de la incredulidad en la que nosotros, como lectores no parecemos caer nunca. En cierta manera nos engaña, el whodunit del relato es el mundo paralelo de Yuki, pero el eje de la historia es saber cuándo el resto de personajes van a creerle o ser capaces de verlo por ellos mismos.

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El colegio es uno de los topos más utilizados en el manga para adolescentes, por ser el lugar en el que este tipo de productos tiene su público. Sin embargo, para Matsumoto no es más que un aspecto funcional, el colegio recoge una serie de aspectos formacionales que preparan para la vida social posterior al periodo académico, que en el caso nipón se multiplica debido a lo excesivamente jerarquizada y estructurada que esta la vida en este país. Yuki se sale de la línea marcada por los profesores, aunque es un niño brillante con buenas notas, pero como en algún momento anota uno de sus amigos este, el nuestro, es su otro mundo. Este alumno tiene la capacidad de ver unos monstruos que viven en la cuarta planta y relaciona todo lo que sucede en el edificio con la intervención de estos o por otros de carácter maligno.

Matsumoto desarrolla ciertas pautas del relato de terror psicológico que tan de moda estuvo en Japón a finales de los noventa y principios del siglo XX, esta obra se desarrolló entre 1998 y el año 2000. Basándose en dos aspectos: el primero un mundo paralelo que tan solo perciben unos pocos y un tempo narrativo basado en la prolongación de la escena. No hay pruebas de lo que diga Yuki sea real, más allá de sus propios dibujos, sin embargo los alumnos más jóvenes le creen. Este protagonista funciona a modo de segundo demiurgo un creador de historias, el primero sería el autor de la obra. La extrañeza de la situación viene dada por los personajes IQ es un personaje al que no conocemos y que pierde los estribos por cualquier motivo, su incapacidad social, es una especie de hikikomori, es solo comparable a su capacidad para focalizar de manera intensa sobre algunas situaciones, cosas o animales.

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La prolongación de la escena tiene lugar principalmente en la recta final de la historia, con un desglose de viñetas que busca captar la esencia de la situación. Cierta trascendencia de los personajes principales, Yuki e IQ, Matsumoto es un ser plano incapaz de comprender lo que sucede a su alrededor y Ganz, el conserje, que funciona a modo de ayudante que no abandona su posición pero da apoyo a Yuki.

Lo extenso del relato y cierta carencia de causalidad narrativa me hace sentir como lector cierta extrañeza. Matsumoto se aleja tanto de los parámetros del shonen convencional que en cierta manera nos desmonta la visión estereotipada que tenemos sobre los relatos protagonizados por chicos. El extrañamiento de viene dado por la carencia de acción, personajes hieráticos alejados a la imagen de felicidad eterna de los adolescentes y por la inmersión narrativa total dentro del edificio. Go Go Monster es uno de los mangas más relevantes del nuevo manga de principios de siglo XXI, en el que la apuesta estética viene de la mano de un relato de autor, no siempre perfecto pero siempre muy interesante.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

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Un comentario en “El sueño de la razón produce monstruos

  1. Pingback: Goya vs. Taiyo Matsumoto | El lector bicefalo

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