“Incluso los perros se ponen tristes después de eyacular”

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El playboy (Chester Brown) La Cúpula, 2016. Rústica, 236 págs. B/N, 14€

Es lo que canta Nacho Vegas en En la Sed Mortal. Una canción sobre el sentimiento de culpa adquirido tanto por una reflexión interna a modo de voz interior y la culpa impuesta por los contextos sociales y las situaciones personales. Creo que El playboy de Chester Brown y esta canción de Nacho Vegas tienen algunos puntos en común sobre la autopercepción del individuo frente a la forma en que este se convierte en una elaboración social a través de cómo lo definen terceras personas.

Brown articula el sentimiento de culpa con un objeto de deseo, la revista Playboy pero más que hacia la publicación en si misma hacia las imágenes de las playmates estableciendo una relación fetichista en la cual la masturbación queda casi reducida al consumo de la publicación o más concretamente a las páginas que el autor/protagonista recorta del magazine. La vinculación tan directa del acto con el objeto da la posibilidad a Brown a deshacerse tanto de la culpa como de su colección de mujeres de papel de manera rápida y limpia. ¿Pero se trata de algo consciente y fácil tirar a la basura dicho sentimiento? A medida que pasan los años el autor va adquiriendo una técnica para poder deshacerse de esa culpa física, en papel, pero ¿sucede con lo mismo con el sentimiento?

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Brown inicia con esta obra su periodo autobiográfico hablando principalmente de su relación con las mujeres y del deseo sexual. Pero no se trata de una carnalidad, visceral abocada exclusivamente al placer sino de aquellos sentimientos que crecen de manera aneja en el autor americano apoyado en el hecho fetichista del coleccionista. Tras deshacerse una y otra vez de las revista al tiempo vuelve a recuperar los mismos ejemplares, por lo que masturbarse para el lejos de ser un acto físico es de nostalgia. La culpa, la idea de que le pillen en mitad de la faena, coleccionar sistemáticamente los ejemplares una y otra vez, apunta a una obsesión vinculada a una forma de entender la sexualidad.

Algunos de los aspectos más interesantes de la historia residen en la forma del relato: una o dos viñetas por página y corporeizarse a sí mismo como un narrador de su pasado. Todo para conseguir alejar todo atisbo de morbo, de sentido del ridículo y, sobre todo alejarse de lo paródico en el retrato de la adolescencia. Chester Brown apunta a algunos aspectos interesantes a la hora de construir el relato de lo personal más allá de la mera anécdota; por un lado, el mismo como narrador omnisciente deja que el lector vaya descubriendo de manera autónoma los hechos, no avanza ninguna de las situaciones futuras. Por otro, a pesar de la angustia provocada por algunas situaciones el dibujo transmite serenidad, a eso ayuda a construir un relato con un ritmo calmado pero constante. Y para acabar la focalización en objetos que en cierta manera representan conceptos relacionados con los sentimientos de los personajes, desde las revistas hasta los tablones bajo los cuales las esconde. El playboy ofrece una mirada límpida y sin mácula de la masturbación como un acto personal el cual acarrea a cada persona una serie de sentimientos muy diferentes.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

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Un comentario en ““Incluso los perros se ponen tristes después de eyacular”

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