La salud como paradigma cambiante

Portada-Illworld
Illworld (Elio Quiroga y Francisco de la Fuente). Tyrannosaurus Books, 2015. Rústica. 70 págs. ByN. 11,95 €

Cualquiera que lea mis textos sabe que soy un apasionado del fin del mundo, aunque para ser sincero cada vez defiendo más la idea de que el fin absoluto es un ideal que se enfrenta cara a cara, en una batalla que no puede ganar, contra el cambio de paradigma. Si comparamos mi generación con la de mi padre las diferencias son abismales, más teniendo en cuenta que pertenezco a esos extraños nacidos a mitad de los años ochenta del pasado siglo, descastados temporales. A mí padre le llevó su abuelo a un bar para ver en blanco y negro la llegada del hombre a la luna, mi bisabuelo era guardés y vivía en una choza, mi padre pasaba las vacaciones con él. Mi primo acaba de cumplir seis años y para él una tablet es algo tan cotidiano como para mí el teléfono o el coche. Posiblemente mi generación, y la de mi primo, vivamos peor que justo la que nos precedió, pero no será el fin del mundo, será otro mundo, posiblemente peor.

En cierto sentido, esta es la lectura que extraigo de Illworld, el cómic guionizado por Elio Quiroga e ilustrado por Francisco de la Fuente. En la obra asistimos a una Europa futura que ha sido azotada por una guerra bacteriológica, pero que en lugar de acabar con la población la ha mutado a niveles monstruosos. El viejo continente está poblado ahora por una infinidad de criaturas que en su origen podrían haber sido humanos y que a día de hoy, aún siéndolo, portan desde tentáculos hasta cuernos sin olvidar alas, colas o escamas. En el resto de terrenos la historia es menos fantasiosa, pues la sociedad se ha sumido en una crisis económica que ha dejado a las naciones europeas sumidas en la miseria, sin olvidar las diversas guerras que han asolado el continente, que tampoco han ayudado a la conservación del estado del bienestar. Pero como siempre ha habido clases, Elio Quiroga designa a una clase superior, los sanos, es decir, los millonarios que se mantienen alejados del contagio y las mutaciones gracias a su dinero, su poder fáctico y unos trajes transparentes que les aíslan del mundo físico.

Este derroche de imaginación recuerda por momentos a Terry Gilligan, pero lo cierto es que Elio Quiroga mantiene el universo muy bien conexionado, consiguiendo que los diversos mutantes de diversa índole parezcan lo más orgánico posible. Es meritorio como un trabajo gráfico tan disparado mantiene un realismo en todo momento, más cuando tenemos incluso una invasión alienígena. El argumento podría ser sencillo, por un lado tenemos a los mutantes, ciudadanos de segunda, y por otro a la élite autodenominada como los sanos, entonces llega una invasión de aliens que se alimentan exclusivamente de los mutados, siendo la última línea de defensa Terminal, un grupo de mutados con capacidades suprahumanas. Sin embargo, después todo es más complicado, y Elio Quiroga no tiene mayores problemas en meterse en los terrenos de la crítica social y política, realizando una metáfora sobre la Europa actual proyectada en un futuro tan distópico como cruel.

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Por su parte, el trabajo de Francisco de la Fuente es más que funcional, recordando a los autores más clásicos del género de fantasía y ciencia-ficción pero manteniendo una personalidad propia. Quizás el único problema del arte de Illworld sea la gran cantidad de detalle que Francisco del a Fuente coloca en su trabajo, lo que exige un esfuerzo extra por parte del lector. Es imposible leer rápido Illworld, el trabajo de su dibujante obliga a detenernos pausadamente en cada página, tanto para saborear todos los elementos presentes en la página como para situar la acción principal en un contexto mayor. Cualquier otro autor hubiera empleado posiblemente menos de un tercio de los trazos de Francisco de la Fuente, pero se hubiera perdido esa sensación de agobio y colapso que consigue transmitir en las páginas, un peso más en esa opresiva nueva Europa ideada por Elio Quiroga.

Illworld es un mundo que se encuentra a un paso de distancia, sólo es necesario que uno sirios locos inventen un virus y que la crisis financiera siga su curso, lo de los alienígenas todos sabemos que es cuestión de tiempo. Mientras tanto podemos ir entrenándonos con este cómic, pues al final, los mutantes de Illworld son como tú o yo, personas que han aprendido a vivir con lo que les ha tocado y sabedores de que encima tienen a una élite que ni se merece sus privilegios ni tienen idea de gestionar lo que es de todos al margen del beneficio personal.

@bartofg
@lectorbicefalo

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