La metáfora como mundo

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El horno huérfano (Rob Davis) La Cúpula, 2015. Rústica, 164 págs. B/N, 18,5 €

Scarper Lee vive en un mundo poco habitual: los hijos crean a los padres, llueven cuchillos y a él le quedan tres semanas de vida. Si, el universo de Lee es verdaderamente extraño diríase presidido por la cosificación de las personas. Las relaciones paternofiliales de este universo están capitalizadas por un catártico acto final en el que los padres son llevados por los hijos a un horno huérfano en el que los moldean bajo la forma de objetos de uso cotidiano, esculturas, instrumentos musicales, etc. La madre de Lee es un secador de pelo que se pasa recluida el día bajo la escalera, lo cual no le impide ejercer de madre, y el padre es una estructura de latón que se impulsa a mediante una vela. Dos dibujos sociales de la paternidad representados en un elemento abstracto atrapado en una figura de libertad contenida, retenida por el hijo que lo encadena todas las noches, y en el caso de la madre un instrumento que representa la rutina diaria de la que parece que esta es incapaz de escapar.

A pesar de parecer un universo caótico está perfectamente organizado, se trata de un sistema orgánico en el que las convenciones e instituciones se apoyan en una estructura por todos los habitantes de Bear Park. Solo uh hálito de normalidad consigue deshacer y poner en duda el sistema de valores imperante, se trata de Vera Pike, una nueva alumna llegada al instituto. Esta no vive con sus padres, quebranta las normas y cuestiona el sistema de valores. Convierte a Lee en un marginado y suma al grupo a Castro un alumno de un equivalente a educación especial con un aparato electrónico que le conecta al mundo.

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Davis divide la historia en dos grandes bloques; una primera parte segmentada por bloques diarios separados por las ruedas, un entretenimiento cíclico, remedo de la televisión actual que marca el ciclo semanal de los protagonistas. La rotura de esta rutina viene dada tanto por la fuga como por la llegada de Vera cuyo único fin, oculto o no es destruir el sistema rompiendo la dinámica de las ruedas y ella, junto Lee y Castro emprenden la búsqueda del padre, y esto ya pertenece al segundo bloque, para mostrarnos un mundo desolador en el que abandonar a las madres y la violencia forman parte de los usos y costumbres de los habitantes de estos parajes.

El horno huérfano, puede parecer por momento un comic poser sin mucho trasfondo, tiene mucha forma el diseño de escenarios y personajes es excelente. Pero el trasfondo metafísico es realmente jodido ante la pregunta que Lee le hace a un maestro “¿Qué vino antes el huevo o la gallina?”, este le responde “Dios crea al hombre y el hombre crea a Dios (fundamental para entender la historia circular)”. Lee se ve envuelto en una muerte anunciada, cíclica, pero no se trata de una ejecución, simplemente va a morir, de manera indeterminada, como parte de un ciclo infernal que los lectores no llegamos a comprender, por el mismo que los padres se convierten en objetos, las madres son abandonadas, y las estúpidas reglas sociales son seguidas por un grupo de jóvenes hipermaterialistas. Una joyita que va más allá de lo planteado en primera instancia que va cogiendo forma a medida que uno va leyendo. Altamente recomendable.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

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