Spain is pain #235: Metarelato.

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El artefacto perverso (Felipe Hernández Cava y Federico del Barrio) ECC, 2015. Cartoné, 64 págs. B/N, 10,95€

Habla Hernández Cava en el prólogo de El artefacto perverso, de la importancia de la memoria en la construcción de la historia de los pueblos. Como un elemento vertebrador de la cultura y que ayuda a estructurar socialmente una comunidad. La memoria, como bien sabemos en este país, sesga la percepción del continuo histórico creando relatos divergentes sobre la percepción del pasado. También habla el guionista de aquellos que tratan de sepultarla para más tarde encontrarse con el pasado.

La articulación de este relato de género negro se hace a través de una de las tapaderas clásicas de los regímenes políticos: el entretenimiento. El protagonista, Enrique Montero, maestro y represaliado por el régimen franquista se gana la vida con el humor gráfico, pero en una temprana posguerra lo cómico no parece satisfacer a nadie y tiene que dejar dicha disciplina en favor de un cómic de aventuras protagonizado por un gallardo español que combate el mal en la sombra, en abstracto, encarnado en la imagen de unos personajes que son claramente extranjeros.  Pero Enrique se encuentra inmerso en una antigua vendetta en la que están involucrados la secreta y un antiguo revolucionario que ahora se halla inmerso en el tráfico de medicamentos. Todo en uno de los periodos más grises de la historia reciente de España.

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La idea de El artefacto perfecto va tomando forma a medida que avanza el relato creando un metacómic en la que los clímax del tebeo que dibuja el protagonista y el relato principal corren de manera paralela. Y con un final en el que el héroe del tebeo de aventuras sale triunfante y en el que Enrique sale airoso, vivo en este caso, pero inmerso en un país sin muchas oportunidades a un ningún nivel. En este caso la victoria no es más que mera supervivencia de un personaje que ha dejado de luchar.

Estamos ante una de esas obras fundamentales del cómic español de mediados de los noventa. Escrito y dibujado con la idea de transmitir a través de dos conceptos visuales opuestos dos visiones de la realidad del momento. Por un lado la oscuridad de la realidad los claroscuros no solo morales sino estéticos, por otro la línea clara de Pedro Guzmán, un remedo de Roberto Alcázar. Ambas concepciones esbozan también la idea de la separación del bien y del mal, por un lado los límites no están tan claros, por otro está perfectamente delimitado. Un ejemplo de como el relato de género puede estar al servicio de la narración histórica sin tan siquiera poner el contexto histórico en primer plano.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

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