Balas y hechizos

arrowsmith portada
Arrowsmith (Kurt Busiek y Carlos Pacheco). ECC, 2015. Cartoné. 160 págs. Color. 16,95 €

A pesar de la voracidad con la que devoro obras de fantasía, desde la espada y brujería hasta la fantasía épica o la space opera, siempre me ha sorprendido la estaticidad histórica de estos mundos de ficción, donde el tiempo parece detenerse y el progreso, una constante en el ser humano, queda relegado al olvido. Universos complejos pueden permanecer inmutables durante milenios, sin que sus habitantes se planteen cambiar una sociedad estancada en una mezcla idealizada de componentes de la Edad Media y el Renacimiento. Los héroes seguirán salvando al mundo de las hordas del mal, pero nadie se planteará cambiar la monarquía por una república o inventar un maldito motor a vapor. Al final todo se resume a un universo estático donde gobierna el bien en constante peligro de invasión del mal, siglos y milenios lanzando bolas de fuego y viajando a caballo.

Quizás esto se deba a que los autores muchas veces se concentran en crear un mundo complejo al que después deben añadir una cronología, con lo que desarrollan los actos históricos que han dado lugar a su universo personal pero dejando de lado el cambio social o tecnológico. Esto hace que la mayoría de las veces la historia de los mundos de fantasía se reduzca a una prehistoria básica y a una posterior edad mítica e inmutable que se extiende durante milenios. Por suerte, a veces nos encontramos con obras como Arrowsmith, un trabajo de Kurt Busiek y Carlos Pacheco donde la evolución de la sociedad es una pieza básica en su desarrollo narrativo. En resumen, Arrowsmith nos presenta una sociedad ambientada en una réplica de nuestro mundo de principios del siglo XX, pero con la peculiaridad de que leyendas e historias se mezclan de forma orgánica.

En resumen, Arrowsmith es un mundo en el que las leyendas e historias medievales han sido tan reales como la propia historia. Si entrar en el propio argumento del cómic, es destacable este ejercicio en el que el guionista, apoyado en este caso por un historiador, se obliga a imaginar cómo hubiera sido la evolución de nuestra sociedad en un universo en el que la magia y los seres fantásticos son reales, deteniéndose en la Gran Guerra, con lo que mezcla la industrialización con los dragones, la llegada del automóvil con los magos, hasta elaborar un enorme escenario de juego con unas reglas tan estrictas como asombrosas. El universo de Arrowsmith no se limita a mezclar trolls con trincheras, pues la historia está pensada con la coherencia como principal punto de anclaje, hasta conseguir que lo que vemos tenga una consistencia a prueba de balas. Es cierto, vemos personas que vuelan y zombies, pero siempre desde la perspectiva de la lógica más firme, son otras reglas, pero se respetan con total celo.

Arrowsmith pag

Pero Arrowsmith no es un simple escenario de campaña para desarrollar una partida de rol, no es una ambientación sin más, Kurt Busiek se ha preocupado por crear un universo consistente, pero también por conseguir una historia interesante y atractiva. Para ello seguimos, desde su formación al otro lado del Atlántico hasta su entrada en el conflicto Europeo, a un joven soldado americano que sueña con ser aviador. Kurt Busiek construye un relato bélico clásico, en el que el héroe pasa de desear la gloria a odiar la violencia. Para esto, la historia se llena de personajes secundarios que en todo momento entran y salen de la historia principal, de la forma tan abrupta que obliga la contienda bélica, para dar esa sensación de caos y azar que gobierna la guerra cuando nos alejamos de los mapas llenos de anotaciones en los cuarteles generales de los comandantes. Es notable como Kurt Busiek consigue que una historia con magos y vampiros termine tocando la fibra del lector, pues Arrowsmith es una historia bélica al fin y al cabo, es triste y desalentadora, es un retrato del fracaso de la humanidad y de la máscara burda del heroísmo.

Por su parte, poco se puede decir del trabajo gráfico de Carlos Pacheco que no se haya dicho ya, con una línea tan delicada como energética. Pocos autores son capaces de contar tanto tan poco, de llenar a sus personajes de humanidad y de estar tan dotados para la acción, sin olvidar que al final de todo su dibujo está al servicio de la historia, haciendo de la legibilidad su mayor valor. En resumen, Kurt Busiek triunfa en Arrowsmith a dos niveles, primero construyendo un universo original y atractivo, y después llenándolo con una historia de guerra llena de reflexión y profundidad. Todo con el atractivo gráfico de Carlos Pacheco que convierte Arrowsmith en una lectura más que recomendable.

@bartofg
@lectorbicefalo

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