La guerra como el hogar

HUÉRFANOS-1
Huérfanos 1: El inicio (Roberto Recchioni, Emiliano Mammucari, Alessandro Bignamini y Gigi Cavenago). Spaceman Books, 2015. Cartoné. 352 págs. Color. 35 €

Muchas veces he defendido que la representación fiel del conflicto bélico es imposible. La épica nos ha hecho creer a todos que seríamos el héroe que siempre sobrevive, el que acaba con un pelotón con sólo un cuchillo o el que esquiva la muerte escondiéndose entre los muertos de un fusilamiento colectivo. Nunca pensamos que podemos ser el primero que cae, que podemos estar cruzando una calle en ruinas y morir antes de tocar el suelo, sin que siquiera seamos conscientes de que un francotirador nos ha matado. Todo sin hablar de lo que va más allá de la muerte, desde las torturas hasta las violaciones. La representación de la guerra tendría que ser una obra snuff sin argumento ni cabeza, la simple locura de la barbarie carente de empatía.

Por eso, la mayoría de las obras de ficción ambientadas en mitad de un conflicto bélico se ven obligadas a ser meras metáforas, incluso las más bárbaras se quedan en metáforas sobre la maldad o la crueldad, sin llegar siquiera a rozar el sufrimiento de las víctimas y la monstruosidad de los verdugos. Ya queda a disposición de cada autor la excusa que representa la guerra, ya sea para hablar de la hermandad entre los compañeros, la agonía del represaliado, o cualquier otra vertiente de la existencia humana que se cruce con lo bélico. Así que cuando Roberto Recchioni y Emiliano Mammucari crearon Huérfanos, no fue con la idea de crear una descripción pormenorizada de la guerra, pues en su obra se ve clara la intención de hablar del paso de la infancia a la edad adulta, del compañerismo y del ser humano como peón de un diabólico juego llamado sociedad.

Huérfanos esta pensado como una serie de 12 capítulos, de los cuales ahora mismo podemos leer el recopilatorio Huérfanos 1: El inicio, que engloba las tres primeras entregas de la colección. Roberto Recchioni se encarga de todos los guiones, Emiliano Mammucari es co-creador de la serie y se encarga de dibujar el primer capítulo, siendo sustituido por Alessandro Bignamini en el segundo, y Gigi Cavenago en el tercero. Los tres artistas consiguen que Huérfanos 1: El inicio mantenga una consistencia en el dibujo sin sacrificar sus estilos propios, lo que hace que la obra funcione como unidad pero que se pueda disfrutar del talento único de cada uno. En general, el aspecto gráfico de Huérfanos es deudor de su tierra natal, el cómic popular italiano, aunque con un gusto por un dibujo algo más esquemático, que ayuda al color empleado y enfatiza la vertiente de ciencia-ficción de la obra. Todo sin olvidar el estilo propio de cada uno, que puede optar por un pequeño acercamiento estilístico hacia el manga o el comic-book americano.

huerfanospag

Por su parte, Roberto Recchioni crea una historia compleja y divertida de leer, una de esas obras que dan buen nombre a la cultura popular, siendo capaz de emocionar e invitar a la reflexión y el debate. El guionista ya consiguió asustar y poner sobre la mesa el debate sobre la muerte digna en Mater Morbi. Ahora en Huérfanos entretiene con una historia épica de ciencia-ficción mientras reflexiona sobre la educación y el conflicto bélico. Este ejercicio es de agradecer, aunque como el propio autor defiende, la lectura de los primeros capítulos puede despistar a los lectores, que pueden pensar que se encuentran frente a una historia en dos planos temporales, la formación militar de unos niños supervivientes a un ataque alienígena a la Tierra; y el despliegue de los mismos personajes, ya adultos, en el planeta del que llegó el rayo de energía que casi aniquila a la raza humana. En cierto sentido, Huérfanos puede recordar a otras historias como El juego de Ender de Orson Scott Card, pero aunque la comparación es lícita, no es menos cierto que Roberto Recchioni y Emiliano Mammucari consiguen suficiente autonomía como para reducir cualquier referencia a la categoría de homenaje o coincidencia, haciendo de Huérfanos una historia del todo original.

De momento Huérfanos 1: El inicio funciona casi como una mera presentación de los personajes, tanto en su vertiente infantil como en la adulta, por lo que habrá que esperar a que la obra vaya cogiendo más fuerza para poder tener una idea más concreta de hacia donde nos quieren llevar Roberto Recchioni y Emiliano Mammucari, aunque de momento la ruta es más que prometedora. De momento, lo único que me ha molestado ha sido la infancia del personaje sevillano, aunque es cierto que el uso que los autores hacen de la misma consigue que pase por alto su origen, además, que es una mota mínima en mitad de una obra que de momento me incita a querer devorar los capítulos venideros.

@bartofg
@lectorbicefalo

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