Ese enorme mundo ahí fuera

neptuno portada
Neptuno (Jean-Yves Delitte). Yermo Ediciones, 2015. Cartoné. 216 págs. Color. 42 €

El problema que tiene cualquier movimiento cultural o artístico es que tarde o temprano terminará convertido en un cliché, en mera estética, con lo que las obras puras pertenecientes a dicha tendencia son mucho menos numerosas de lo que podría parecer a simple vista. Este proceder aumenta si hablamos de la cultura más popular, donde las obras están mucho más expuestas que la mal llamada alta cultura, que permanece segura al margen del público y el consumo. Si pensamos por ejemplo en el ciberpunk, lo cierto es que dicho movimiento solo puede considerarse puro durante algunos años, principalmente durante la segunda mitad de los años ochenta y los primeros años noventa del pasado siglo, el resto es pura pose e imagen vacía. El caso es aún más flagrante si hablamos del steampunk una corriente que ya nació vacía, una máscara estética que casi carece de obras representativas quedando en su mayoría relegada a ser una puesta en escena sin profundidad o matices.

Por suerte existen obras como Neptuno de Jean-Yves Delitte, que nos narra las aventuras del inventor William Lake durante la segunda mitad del siglo XIX. En la mayoría de los casos, el steampunk no se preocupa en lo más mínimo por el rigor científico, limitándose a llenarlo todo de una ciencia imposible en base al vapor, relegándose a un deux ex machina en el que todo vale siempre que aparezcan gafas de aviador, corsés imposibles y algún que otro autómata gigante. Pero Jean-Yves Delitte, por fortuna, no cae en la tentación de llenar toda su obra con válvulas sin sentido y enormes fortalezas volantes. En su lugar, el autor francés se convierte en un retrovisionario para mostrarnos la llegada azarosa y prematura de elementos tan dispares y reales como los sumergibles funcionales o la energía eléctrica. Neptuno es una obra de acción continua, un perfecto ejemplo de lo que debe ser una historia de aventuras sin paliativos, pero al mismo tiempo presenta una contención fantasiosa que la hace más vibrante y real. La inventiva genial de William Lake está ahí, pero su ingenio está dentro de un mundo que puede ser el nuestro hasta el punto de que el propio personaje podría haber sido real y haberse convertido en un adelantado a su época como tantos que han existido.

Gracias a esta contención, Jean-Yves Delitte puede dar algunas pinceladas románticas que llenan su obra de una melancolía propia de los cambios de era. Aunque a lo largo de los cuatro volúmenes que encierran el integral de Neptuno seguimos a William Lake y su tripulación en busca del camino de vuelta a casa, son muchas las historias que se cruzan. Porque si algo sabe hacer Jean-Yves Delitte en Neptuno es hablarnos de muchas cosas al mismo tiempo, tanto en lo puramente narrativo, con tramas que bailan mezclándose continuamente; como en los diferentes niveles de lectura. La propia historia de William Lake es apasionante, una odisea digna de un héroe griego o un explorador español; pero no menos hermosa es la historia de la propia navegación de finales del siglo XIX, con la desaparición de la navegación a vela y el incipiente reino de los vapores, con ese mundo que se hace mucho más pequeño pero que aún guarda alguna que otra sorpresa bajo la manga.

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A lo largo de toda la obra se nota que Jean-Yves Delitte es pintor oficial de la marina francesa, y no sólo por lo certero de su trazo a la hora de plasmar la gran cantidad de naves que surcan sus páginas, sino también por el amor que se intuye en su trazo, un dibujo lleno de romanticismo y valor divulgativo, con ese gusto que al mismo tiempo nos hace comprender la vida de esos hombres y nos incita a soñar con recorrer esos mares inhóspitos, lo que en su momento tuvo que ser algo muy parecido a lo que hoy en día es la exploración espacial. Jean-Yves Delitte ha tenido que disfrutar realizando los cuatro volúmenes de Neptuno los cuales en cierto sentido funcionan como historias independientes que adquieren un sentido mucho mayor con su lectura conjunta, lo que nos lleva desde civilizaciones submarinas en el Caribe hasta estaciones científicas secretas en el Ártico. Un viaje por cosas que quizás no existieron en ningún momento pero que son del todo posibles dentro de los resquicios que nos deja la historia oficial.

En resumen, Neptuno es una lectura apasionante y llena de belleza, con cantidades exorbitadas de aventura y melancolía, en cierto sentido es un canto de amor hacia el Julio Verne más científico e imaginativo, un viaje tanto por el globo como por el propio ser humano donde nadie es tan bueno ni tan malvado, donde el azar tiene tanto peso como la voluntad de quienes forjan su propio destino. Neptuno de Jean-Yves Delitte es una invitación a reflexionar sobre lo que pudo ser y una llamada a la aventura imposible.

@bartofg
@lectorbicefalo

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3 comentarios en “Ese enorme mundo ahí fuera

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