Mutaciones de lecturas derivadas

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Hijos del átomo: Once visiones sobre la Patrulla-X (AA.VV.). Alpha Decay, 2015. Rústica. 144 págs. ByN. 15,30 €

La evolución es la madre de todas las excusas, es el advenimiento de la casualidad en la ley universal del destino, es lanzar el esfuerzo y el trabajo duro por la ventana y encogerse de hombros. Es cierto que los más aptos son los que sobreviven, que los más preparados erradican sin clemencia a los menos dotados. Pero tampoco deja de ser cierto que esos mismos, los superiores, son frutos de mutaciones biológicas totalmente aleatorias. Unos colmillos más afilados, un pelaje hidrófugo o un pulgar prensil no responden al esfuerzo del individuo por mejorar, es algo que por un error aparece en el individuo, una equivocación que si es útil se expandirá por la especie y que si no lo es acelerará la muerte del ser. Todo sin olvidar que una mutación positiva puede desaparecer sin descendencia o una negativa puede tener la suerte de acabar llegando a generaciones posteriores.

Así que poco evolutivo es el salto de los mutantes de Marvel, de los X-Men o Patrulla-X, ya que sus dones otorgados por la genética representan dones fuera de toda posibilidad real. Esto hace que los cómics de los mutantes nos enseñen muy poco sobre genética o evolución, pero no resta que se configuren como un tapiz donde queda representada nuestra idiosincrasia como sociedad, donde con pinceladas, muchas veces con brochazos, dejamos el reflejo de lo que somos, muchas veces sin siquiera planearlo. Prueba de ello es el volumen Hijos del átomo: Once visiones sobre la Patrulla-X, un recopilatorio con diversos textos que reflexionan sobre lo que significa la raza mutante marvelita, tanto prestando atención a su historia intradiegética como a su relación con la historia real, cuando no centrándose en lecturas personales e intimistas de dichos cómics.

Es difícil escribir sobre obras como Hijos del átomo, ya que las mismas aglutinan escritos de la más diversa índole, haciendo complicado resumir incluso el tono del libro en general. Pero si hubiera que quedarse con una única idea sobre el volumen, creo que lo más acertado sería hablar del equilibro que representa el mismo, consiguiendo que su lectura sea tanto interesante para quien sabe mucho sobre el tema, como accesible para el neófito. Hoy en día es común encontrar demasiadas obras que funcionan como meras recopilaciones de anécdotas que limitan sus fuentes bibliográficas a una visita a la Wikipedia. La mayoría son libros pseudodivulgativos surgidos al calor de fenómenos culturales. Frente a estas obras oportunistas llenas de paja mojada, Hijos del átomo es un revulsivo feroz que se enfrenta sin miedo a su objeto de estudio, siendo capaz de aunar crítica y amor sin caer en la complacencia freak.

Después cada uno de los ensayos de Hijos del átomo se defiende en soledad, poniendo cada autor lo que ha querido plasmar en el papel, defendiendo ideas propias y bien diferenciadas. De este modo podemos encontrar desde crónicas sobre la historia editorial de los personajes dentro de Marvel hasta estudios culturales que tienen en cuenta cuestiones como el género o la raza, hasta textos que parecen limitarse a partir de los mutantes para dejarlos muy atrás, contarnos algo en apariencia diferente y por último volver de nuevo a los cómics para cerrar el lazo. Después queda a disposición de cada lector opinar sobre las reflexiones de Raimon Fonseca, Servando Rocha, Óscar Broc, Alberto García Marcos, Gerardo Vilches, Unai Velasco, Eloy Fernández Porta, Jordi Costa, Juan Trejo, Albert Fernández y Octavio Botana; opinando sobre la idoneidad y acierto de los argumentos expuestos por cada uno de ellos.

@bartofg
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Spain is Pain #230: SF y construcción de universo.

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Los mundos de Valken. Océanos en llamas. (Nacho Fernandez) Grafito editorial, 2015. Rústica, 112 págs. Color, 16,95€.

La ciencia ficción contemporánea cinematográfica se basa en el cine de atracciones: efectos especiales por encima de sus posibilidades, acción a raudales, unos personajes más bien planos y una inevitable amenaza al planeta Tierra. Esto determina una inevitable centralidad del ser humano que va, un tanto, en contra del concepto de ciencia ficción. Aunque parece que está resurgiendo aquella ciencia ficción centrada en imperios galácticos que desarrollan su narrativa a lo largo de siglos de la que solo vemos un pequeño fragmento de su historia global, que normalmente tiene que ver con un momento de cambio y en la que los humanos tienen poco que ver o nada.

Esta primera entrega de Los mundos de Valken juega en esa liga. Se nos habla de un universo sometido a los Valken que parece que estar llegando al final de su supremacía intergaláctica. La historia se desarrolla bajo unos parámetros muy claros: estamos ante una historia que se gesta a lo largo de millones de años y que se va a plasmar en tan solo unas páginas mostrando en tan solo unas páginas los rasgos culturales, el espacio, las historia ficcional, etc. es decir el universo debe reflejarse en los personajes pero no al revés. Estos nunca deben ser lo único que veamos del universo sino que deben de ser un icono que nos permita descifrar el resto de la vasta y amplia subcreación que queda en un espacio off del cual no vemos nada pero debemos de presuponer.

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Sin adentrarnos en teoría de la subcreación para analizar este título, no hay mucho espacio para ello, sí que existen dos características que definen el texto de culto que son convenientes para entender este tipo de ficciones. La primera es la narrativa indefinidamente diferida, por la cual el relato nunca acaba de cerrarse del todo. La historia de los Valken parece que está llegando a su fin, la vuelta de los Volg nos hace presuponer que eso sucederá antes o después. Pero este rasgo no solo atiende al espacio narrativo desarrollado por el autor, sino sobre los existentes desarrollados en la obra. Lo que Umberto Eco denomina como universo amueblado y Abigail Derecho como literatura arcóntica ¿Qué sabemos de la situación política actual de los Valken y como se ha llegado a ese punto? Tan solo podemos intuir algo de esos elementos que ya veremos si se acaba de cerrar en posteriores entregas ya sea a modo de secuela, precuela, transcuela, mediocuela o paracuela.

El segundo rasgo que caracteriza este tipo de obras es la hiperdiégesis, estos es: el desarrollo de un amplio contexto espacial y narrativo del que solo se nos cuenta una pequeña parte. Como se ha dicho anteriormente esta primera (creo) entrega de Nacho Fernández llega en un momento de cambio en el status quo galáctico. Solo vemos un pequeño espacio de la confrontación. Pero ¿Cómo se está desarrollando en otros sitios de la galaxia? ¿Qué va a suceder después?.

Pero este tipo de relatos tienen una trampa: contar demasiado de primeras puede ser contraproducente a nivel narrativo, satura al lector e impide la construcción de un universo coherente paso a paso y en el que unas primeras descripciones puedan lastrar el resto del relato. Los mundos de Valken va a gustar y mucho a aquellos fans de las space operas sobre imperios galácticas que esconden bajo una apariencia aparatosa en cuanto a la construcción de los espacios narrativos un relato sobre la identidad a través de la lucha clásica entre rebeldes y tiranos.

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Especial Flash cómics (1940-2015): 75 años de Flash (VVAA)

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Especial Flash comics (1940-2015): 75 años de Flash (VVAA) ECC, 2015. Cartoné, 136 págs.Color, 15,50€

Sin duda alguna Flash está viviendo su mejor momento como personaje del universo ficcional de DC. La adaptación televisiva goza de un gran éxito entre el público joven, el perfil elegido es el de un veinteañero con constantes problemas amorosos, hay una película a la vuelta de la esquina y una colección de comics que por el momento parece bastante asentada y popular entre el público lector de superhéroes.

Especial Flash comics (1940-2015): 75 años de Flash es una celebración en torno al personaje a través de unas historias cortas que van desde el nacimiento, tanto en la edad de plata como en la de oro, a unos cuantos metarrelatos en los que el personaje traspasa la cuarta pared a través de los que Flash se encuentra con guionistas de la serie, editores, niños a los que sirve de inspiración. Es decir, es una celebración a través de unas historias que en si mismas celebran la existencia de este personaje en el contexto narrativo ficcional. Es una pieza para fans completistas con historias que difícilmente antes han llegado a España pero que no sirve para introducir al velocista de Central City, para eso es mejor la serie regular. El volumen se completa con unas biografías de los autores que participan en este título y una galería de portadas llenas de curiosidades.

@Mr_Miquelpg

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Rage against the…

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El planeta de los simios vol. 1: La larga guerra (Daryl Gregory y Carlos Magno)Aleta, 2015. Rústica, 112 págs. Color, 12,95€

El universo audiovisual de El planeta de los simios es uno de los más interesantes de la ciencia ficción de todos los tiempos. Desde que en 1968 se estrenara la adaptación cinematográfica de la novela de Pierre Boulle y el Coronel George Taylor pronunciara la famosa frase “¡Quita tus sucias patas de encima, mono asqueroso!”, hasta que en El origen del planeta de los simios Cesar niega la autoridad humana con un rotundo no, han tenido lugar cuatro secuelas cinematográficas de la primera película, dos series de televisión y, por el momento una secuela del reboot de la franquicia (Vamos a olvidarnos de la memez perpetrada por Tim Burton).

A todo eso hay que sumarle una completa gama de productos de explotación desde merchandising a cómics pasando por novelas y figuras de acción. Lo cierto es que El planeta de los simios original fue un hito cinematográfico. La ciencia ficción del momento era una extensión del cine de género de los cincuenta por lo que tanto la cinta de  Schaffner como 2001 de Kubrick supusieron una rotura. Pero en el caso del universo que nos ocupa fue la primera saga de películas con una cronología causal y con una vida comercial fuera de la pantalla a través del merchandising.

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En esa lógica causal cronológica se encuentra el cómic que nos ocupa hoy, este se desarrolla 1300 años de la película de 1968. Cierto es que este tipo de cómics suelen realizarse para cumplir expediente. Sin embargo, este no es el caso, es una obra destinada a gustar a todos los que somos fans de este universo. La colección se encuentra en un punto intermedio, justo en el que la única referencia conocida para nosotros es Cesar, el simio que encabezó la rebelión contra la humanidad. A partir de ahí se desarrolla un pasado lo suficientemente rico como para ser explorado a lo largo de una colección en la que salen a relucir enfrentamientos en el pasado, relaciones truncadas entre personajes de las diferentes especies, crueldad, especismo, etc.

La historia empieza con el asesinato del legislador, un hecho que alterará la paz entre humanos y simios. Este crimen empezará a producir un efecto de desconfianza entre ambas especies representada en Alaya, una simio, y Sullivan, una humana, que fueron criadas por el legislador tras una devastadora guerra entre ambas especies, y que posiblemente sean las niñas que aparecen en el epílogo de Batalla por el planeta de los simios. Alaya decide desencadenar una política represiva contra los humanos liberando a Nyx un criminal de guerra sin ningún tipo de compasión por los humanos. Esa es la premisa básica de esta historia con un trasfondo tremendamente político en el que se abordan temas como el terrorismo de estado, la violencia racial, el control social de las minorías o el establecimiento de un orden social a través del ejercicio de la intolerancia. En definitiva, una sorpresa muy grata.

@Mr_Miquelpg

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Lobo – El último czarniano (Alan Grant, Keith Giffen y Simon Bisley)

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Lobo: El último czarniano (Keith Giffen, Alan Grant y Simon Bisley). ECC, 2015. Cartoné. 160 págs. Color. 16,95 €

En la crítica de Batman/Lobo y Lobo: Autopista al infierno quedaba bien claro lo que significó el personaje de DC a lo largo de su historia, con dos miniseries publicadas a principios y finales de la primera década del siglo XX. Pero más allá de lo que supone el poso actual de lo que es el héroe bárbaro por antonomasia, esta bien recuperar el origen de El Hombre, un héroe hijo de su tiempo que hace de la testosterona y la violencia los atributos más apreciables en cualquier humanoide.

Si en los mencionados volúmenes podíamos ver lo que ha supuesto Lobo en el universo de DC, tanto en su cruce con Batman como en la reinterpretación casi honorífica de Scott Ian, en Lobo: El último czarniano asistimos a la génesis total del personaje. Aunque lobo ya había pupulado por diversos cómics de Keith Giffen, no es hasta El último czarniano cuando el personaje se pone totalmente a los mandos de su propio destino, convirtiéndose en lo que es, una excusa para la violencia, el movimiento perpetuo y el cambio a través de la entropía más pura y explosiva.

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En El último czarniano, Lobo debe trasladar, con vida, a una prisionera galáctica, lo cual no es más que una anécdota para los guionistas, que utilizan el viaje para enfrentar al héroe con todos los grupos que se le cruzan por delante, añadiendo palizas y matanzas a un conteo infinito. Al final todo se resume a lo mismo, Lobo es un tío integro y violento, una oda al ideal más fascista, el sueño húmedo de cualquier poeta futurista y la peor interpretación posible de los ideales nihilistas.

Por si esto fuera poco, el tomo se cierra con una aventura en la que Lobo tiene la misión de acabar con la vida del propio Santa Claus, el cual no es más que un déspota que abusa de sus elfos esclavos. Al final todo es lo mismo, lobo desmembrando y soltando one-liners demoledoras. Lo mismo pero tremendamente divertido si somos capaces de leer la inteligente ironía de Keith Giffen y Alan Grant.

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Tomb of Terror Vol. 2 (Jason Crawley, Mike Hoffman y AA.VV.)

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Tomb of Terror 2 (Jason Crawley, Mike Hoffman y AA.VV.). Tyrannosaurus Books, 2015. Rústica. 220 págs. ByN. 22,95 €

Por suerte para todos los fans del horror, la iniciativa de la revista The Tomb of Terror sigue vigente más allá de sus orígenes, con lo que todos podemos disfrutar de estos macabros placeres iniciados por el guionista Jason Crawley y el dibujante Mike Hoffman, aunque este último no tiene problemas con realizar algún que otro trabajo de autor total, faceta que podemos disfrutar en obras como Madame Tarátula o Cuentos de Hoffman. Aunque en este segundo volumen, que recoge los números del 6 al 10 de Tomb of Terror, la plantilla de autores se dispara, y a pesar de que los dos padres de la criatura son los que siguen acaparando mayor número de páginas, se abre hueco para más talento terrorífico.

Lo mejor que se puede decir de Tomb of Terror 2 es que el nivel medio se mantiene de una forma más que notable, la calidad de las historias contenidas no pegan el común descenso que encontramos en iniciativas parecidas, que parece que tras un inicio lleno de esperanza todo pasa a ser un mero paseo sobre raíles para asistir una y otra vez al mismo chiste. Hecho que tampoco debe hacernos pensar que esta segunda tanda de historias haga de la innovación su mayor virtud, pues en gran medida nos encontraremos paseando por los mismos escenarios comunes del fantaterror y la sci-fi más imaginativa. Tomb of Terror casi puede entenderse como una historia de otro tiempo que ha sido arrancada de sus coordenadas temporales para llegar a nosotros en la actualidad, un elemento que sin duda activará la nostalgia de todo aquel que haya disfrutado durante su adolescencia de los cómics más macabros.

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Debido a esto, quizás se le podría exigir algo más a Jason Crawley y Mike Hoffman, pues al menos el segundo a demostrado con facilidad que es capaz de realizar homenajes a los grandes clásicos añadiendo una nueva capa de modernidad y originalidad. Tomb of Terror 2 es una lectura obligatoria para cualquier fan del terror, un goce adolescente sin límites, más este volumen donde extrañamente la carga erótica ha descendido drásticamente. Quizás la petición de algo más sea un mero capricho, ya que el mercado cuenta con renovadores más que suficientes del cómic de terror y la labor de la cabecera de Jason Crawley y Mike Hoffman cumple a la perfección su labor, entretener con esa deliciosa mezcla de terror y humor negro.

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Ese enorme mundo ahí fuera

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Neptuno (Jean-Yves Delitte). Yermo Ediciones, 2015. Cartoné. 216 págs. Color. 42 €

El problema que tiene cualquier movimiento cultural o artístico es que tarde o temprano terminará convertido en un cliché, en mera estética, con lo que las obras puras pertenecientes a dicha tendencia son mucho menos numerosas de lo que podría parecer a simple vista. Este proceder aumenta si hablamos de la cultura más popular, donde las obras están mucho más expuestas que la mal llamada alta cultura, que permanece segura al margen del público y el consumo. Si pensamos por ejemplo en el ciberpunk, lo cierto es que dicho movimiento solo puede considerarse puro durante algunos años, principalmente durante la segunda mitad de los años ochenta y los primeros años noventa del pasado siglo, el resto es pura pose e imagen vacía. El caso es aún más flagrante si hablamos del steampunk una corriente que ya nació vacía, una máscara estética que casi carece de obras representativas quedando en su mayoría relegada a ser una puesta en escena sin profundidad o matices.

Por suerte existen obras como Neptuno de Jean-Yves Delitte, que nos narra las aventuras del inventor William Lake durante la segunda mitad del siglo XIX. En la mayoría de los casos, el steampunk no se preocupa en lo más mínimo por el rigor científico, limitándose a llenarlo todo de una ciencia imposible en base al vapor, relegándose a un deux ex machina en el que todo vale siempre que aparezcan gafas de aviador, corsés imposibles y algún que otro autómata gigante. Pero Jean-Yves Delitte, por fortuna, no cae en la tentación de llenar toda su obra con válvulas sin sentido y enormes fortalezas volantes. En su lugar, el autor francés se convierte en un retrovisionario para mostrarnos la llegada azarosa y prematura de elementos tan dispares y reales como los sumergibles funcionales o la energía eléctrica. Neptuno es una obra de acción continua, un perfecto ejemplo de lo que debe ser una historia de aventuras sin paliativos, pero al mismo tiempo presenta una contención fantasiosa que la hace más vibrante y real. La inventiva genial de William Lake está ahí, pero su ingenio está dentro de un mundo que puede ser el nuestro hasta el punto de que el propio personaje podría haber sido real y haberse convertido en un adelantado a su época como tantos que han existido.

Gracias a esta contención, Jean-Yves Delitte puede dar algunas pinceladas románticas que llenan su obra de una melancolía propia de los cambios de era. Aunque a lo largo de los cuatro volúmenes que encierran el integral de Neptuno seguimos a William Lake y su tripulación en busca del camino de vuelta a casa, son muchas las historias que se cruzan. Porque si algo sabe hacer Jean-Yves Delitte en Neptuno es hablarnos de muchas cosas al mismo tiempo, tanto en lo puramente narrativo, con tramas que bailan mezclándose continuamente; como en los diferentes niveles de lectura. La propia historia de William Lake es apasionante, una odisea digna de un héroe griego o un explorador español; pero no menos hermosa es la historia de la propia navegación de finales del siglo XIX, con la desaparición de la navegación a vela y el incipiente reino de los vapores, con ese mundo que se hace mucho más pequeño pero que aún guarda alguna que otra sorpresa bajo la manga.

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A lo largo de toda la obra se nota que Jean-Yves Delitte es pintor oficial de la marina francesa, y no sólo por lo certero de su trazo a la hora de plasmar la gran cantidad de naves que surcan sus páginas, sino también por el amor que se intuye en su trazo, un dibujo lleno de romanticismo y valor divulgativo, con ese gusto que al mismo tiempo nos hace comprender la vida de esos hombres y nos incita a soñar con recorrer esos mares inhóspitos, lo que en su momento tuvo que ser algo muy parecido a lo que hoy en día es la exploración espacial. Jean-Yves Delitte ha tenido que disfrutar realizando los cuatro volúmenes de Neptuno los cuales en cierto sentido funcionan como historias independientes que adquieren un sentido mucho mayor con su lectura conjunta, lo que nos lleva desde civilizaciones submarinas en el Caribe hasta estaciones científicas secretas en el Ártico. Un viaje por cosas que quizás no existieron en ningún momento pero que son del todo posibles dentro de los resquicios que nos deja la historia oficial.

En resumen, Neptuno es una lectura apasionante y llena de belleza, con cantidades exorbitadas de aventura y melancolía, en cierto sentido es un canto de amor hacia el Julio Verne más científico e imaginativo, un viaje tanto por el globo como por el propio ser humano donde nadie es tan bueno ni tan malvado, donde el azar tiene tanto peso como la voluntad de quienes forjan su propio destino. Neptuno de Jean-Yves Delitte es una invitación a reflexionar sobre lo que pudo ser y una llamada a la aventura imposible.

@bartofg
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