El coste emocional del crimen

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Gotham Central: En el cumplimiento del deber (Ed Brubaker, Greg Rucka y Michael Lark). ECC, 2015. Cartoné. 240 págs. Color. 23 €

Los médicos y los policías son tan golosos porque todos sabemos que hacen, o más bien creemos saberlo. Aunque al final lo único que sabemos es que se enfrentan a la muerte, los primeros porque la combaten en las trincheras del cuerpo humano, bregando contra todo para que el último suspiro vital no abandone el recipiente mortal; los segundos viven un escenario quizás más complejo, pues al mismo tiempo que luchan contra la muerte tratan de vengarla y burlarla. Pero quizás lo más interesante de los médicos y policías no sea lo que hacen para enfrentarse a la muerte, si no el reguero de cicatrices que la misma deja en su cuerpo, más allá de lo obvio, los finales y las conclusiones. Todo eso que queda en el interior que conforma ese enredo intelectual y sentimental con su trabajo, desde los yonquis de la adrenalina que suspiran por que alguien grite parada en el pasillo del hospital, hasta los policías insomnes con cajas con papeles arrugados y fotos amarillentas de niños que nadie sabe donde están desde hace décadas.

De este modo, los mejores dramas profesionales no son los que presentan a sus protagonistas como héroes de mármol, seres tan incansables como infalibles, si no por el contrario los que tienen como protagonistas a seres falibles empujados por el deber y la necesidad moral de servir más allá de lo prometido, en resumen más mártires que mesías. Esto es lo que hacen Ed Brubaker y Greg Rucka en la serie Gotham Central, una colección que colocaba el foco en el departamento de policía de la ciudad del Caballero Oscuro, eso sí, dejando de lado totalmente al murciélago para centrarse en los hombres de a píe que han decidido entregar su vida a proteger y servir. Las fuerzas de la ley han estado presentes a lo largo de toda la historia de Batman, pues el mejor detective del mundo ha contado con la ayuda de aliados como James Gordon, comisario de policía la mayor parte del tiempo; así como de enemigos como Dos Caras, quien comenzó su carera profesional como fiscal; todo sin olvidar cuando Batman no ha sido declarado enemigo público número uno y ha tenido que enfrentarse a los criminales mientras esquivaba a la propia policía.

Pero en Gotham Central todo esto queda de lado, incluso el propio murciélago es visto como un enemigo más, o al menos como un recordatorio de la locura que puebla las calles de Gotham haciendo el trabajo de sus policías más complicado que el de cualquier otro agente del mundo occidental. El primer tomo recopilatorio de la colección, En el cumplimiento del deber, aúna tres arcos argumentarles: el primero que da nombre al tomo está escrito por los dos guionistas y sirve para presentar al Departamento de Crímenes Mayores de la policía de Gotham; el segundo está escrito por Ed Brubaker y el tercero por Greg Rucka, para lo que los guionistas se reparten los turnos de la comisaría, cogiendo cada uno una pareja de detectives y enfrentándolos a un caso diferente. Aunque por suerte los dos guionistas trabajan en una perfecta sintonía, haciendo que el tono de todo el cómic sea homogéneo y tengamos una sensación de universo vivo interrelacionado, no sólo porque los casos que cada uno escribe estén relacionados con el primero y entre sí, si no porque van más allá del trabajo meramente policial hasta conseguir que sus policías estén vivos en un mundo igual de cambiante, consiguiendo que sean tanto héroes resolutivos como prisioneros de las circunstancias.

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Todo esto se consigue con un principio de la colección tan sencillo como novedoso, tirando del hilo de la muerte de un detective mientras realizaba su trabajo. La muerte es una constante en los cómics de superhéroes, y no hablamos de la muerte de Superman, si no de los inocentes que pasan por allí, algo bastante común si nos encontramos en un mundo donde existen personas capaces de lanzar un camión con sus manos desnudas. Así que es lógico que más de un policía muera víctima de una pistola de hielo. Y aunque todos sepamos que al final Batman acabará con el villano, cabe preguntarse que pasa con la mujer de esa víctima, con sus amigos, con sus compañeros de trabajo, personas atrapadas en la locura de los dotados que se pasean por ahí con disfraces estrafalarios. Eso es en resumen Gotham Central, la historia no sólo de los hombres que padecen a los superhéroes y los supervillanos, si no la de los hombres encargados de limpiar sus destrozos y ordenar el caos aunque se dejen la vida en ello. Ed Brubaker y Greg Rucka engarzan lo más salvaje del cómic de superhéroes con el drama más gris para conseguir un resultado tan potente como desolador, la historia de hombres destinados a luchar contra gigantes, a soportarlos y a tener que rogarles ayuda cuando es lo último que desean.

Tampoco se puede dejar de lado al tercer miembro del trío responsable de Gotham Central, el dibujante Michael Lark, quien consigue con su arte asentar totalmente el tono de la colección. El dibujante utiliza un estilo que sólo puede definirse como sobrio, aunque lleno en todo momento de intensidad contenida, consiguiendo que la antítesis de lo dinámico encierre una carga emocional a punto de colapsar en cualquier instante. Los rostros de los personajes de Gotham Central sólo sonríen si es por resignación o bravuconearía, del mismo modo que la tristeza está siempre presente en sus ojos con una enorme cantidad de rabia. Al final, el dibujo de Michael Lark representa todo eso que gotea de los guiones de Ed Brubaker y Greg Rucka, un deseo que se sabe imposible de normalidad. Al final de Batman Año Uno, el comisario Gordon señala que alguien que se hace llamar el Joker ha amenazado con envenenar el embalse de agua de Gotham, aunque por suerte el cuenta con un aliado. Pero quizás, y sólo quizás, la llegada de Batman fue el catalizador que despertó a los locos, algo que a la larga ha traído enormes y costosas repercusiones a la sociedad de Gotham y a su cuerpo de policía.

Gotham Central 1: En el cumplimiento del deber

Gotham Central 2: Payasos y lunáticos

Gotham Central 3: De patrulla por el infierno

Gotham Central 4: Corrigan

Gotham Central 5: Momentos decisivos

Gotham Central 6: Agente herido

@bartofg
@lectorbicefalo

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5 comentarios en “El coste emocional del crimen

  1. Pingback: Gotham Central – Corrigan (Ed Brubaker, Greg Rucka, Kano, Stefano Gaudiano y Steve Lieber) | El lector bicefalo

  2. Pingback: Gotham Central – De patrulla por el infierno (Ed Brubaker, Greg Rucka, Michael Lark, Stefano Gaudiano y Jason Alexander) | El lector bicefalo

  3. Pingback: Gotham Central – Payasos y lunáticos (Ed Brubaker, Greg Rucka, Michael Lark, Brian Hurtt, Gregg Scott, Stefano Gaudiano) | El lector bicefalo

  4. Pingback: Gotham Central – Momentos decisivos (Ed Brubaker, Greg Rucka, Chuck Dixon, Judd Winick, Steve Lieber, Joe Giella, Dick Giordano, Brent Anderson, Paul Pope, Cliff Chiang y Graham Nolan) | El lector bicefalo

  5. Pingback: Gotham Central – Agente Herido (Greg Rucka, Ed Brubaker, Chuck Dixon, Brownwyn Carlton, Devin Grayson, Nunzio DeFilippis, Rick Burchten, Jacob Pander, Arnold Pander, N. Steven Harris, Mike Lilly y Mike Collins) | El lector bicefalo

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