Dieciséis velas, superpoderes y Alá

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Ms. Marvel: Fuera de lo normal (G. Willow Wilson, Adrian Alphona y Jacob Wyatt ). Panini Comics, 2015. Rústica. 168 págs. Color. 15 €

Hace poco defendíamos aquí la validez de una obra como Astrocity: Vida en la gran ciudad como un uso metafórico de los superhéroes más allá de la fantasía de violencia y cambio propia de cualquier adolescente varón. Pero lo cierto, es que como bien defendíamos, este tópico se había fraccionado, pues por regla general nos encontramos con obras que cuentan temas adultos con la profundidad filosófica de un adolescente, siendo testigos más de bravuconadas pseudointelectuales que de obras complejas pensadas para un público concreto. De ahí la alegría de contar con historias que no sólo se atreven a contar historias adultas sin miedo a todas las complejidades que tiene la vida madura, habitando esos territorios grises donde un puñetazo en la cara o arrancar la columna vertebral de un enemigo nunca son la solución, donde lo sencillo de la vida no se explica desde lo simple

¿Pero qué sucede entonces con los adolescentes y preadolescentes? Pues no es menos cierto que la lectura de la mayoría de colecciones de superhéroes no repercutirán en un diálogo directo con su aquí y ahora. Con esto no voy a defender siquiera el uso de la protección de los adolescentes, yo soy el primero que ya de niño consumía productos culturales para los que debería haber esperado un lustro como mínimo, pero tampoco voy a negar que cuando mi comprensión no era en un amplio sentido parcial, con toda seguridad sabía que dicha obra no iba dirigida a mí. Por eso cuando leo cómics como Aquel verano fantaseo con lo que me hubiera gustado leerlo a los trece años, al mismo tiempo que cuando cada mes me compró las varias colecciones en grapa que leo me pregunto qué cojones tiene que pensar un chaval sobre dichas historias, y sobre todo, sobre las formas en que las narraciones se plantean.

Así que al leer Ms. Marvel de G. Willow Wilson mi sorpresa no ha podido ser mayor. La guionista por fin ha conseguido traer al mercado una obra que recupera el espíritu auténtico de los primeros números de Spiderman, esos cómics en los que Stan Lee acabó con la hegemonía de DC haciendo que los lectores se vieran reflejados en los superhéroes en lugar de verlos como un ideal. Kamala Khan, una joven inhumana que adopta el manto de Ms. Marvel es una superheroína de lengua rápida, pero antes que eso es una chica musulmana de 16 años en Nueva Jersey. Peter Parker era uno de esos adolescentes rebeldes del baby boom, un personaje que ahora nos puede parecer un empollón mojigato, pero era toda una revolución para los padres que había luchado en la Segunda Guerra Mundial y un golpe de frescura para sus lectores adolescentes. Eso es Kamala Khan, una chica revolucionaria ante las generaciones que le preceden, una hija de la multiculturalidad que debe luchar por su papel como mujer, hija de inmigrantes y musulmanas en el corazón de los Estados Unidos blanco y cristiano.

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Aunque lo mejor de todo es que Ms. Marvel es antes que cualquier otra cosa un cómic divertido y colorista, lleno de alegría y vitalidad que se enfrenta al conflicto con la mejor cara posible, demostrando a sus lectores, chavales y chavalas, que los conflictos existen pero que siempre se podrá luchar contra ellos, sobreviviéndose tanto tras las victorias como las derrotas. El primer tomo de Ms. Marvel, Fuera de lo normal, es la típica historia de presentación del personaje, donde vamos conociendo a Kamala al mismo tiempo que ambos conocemos sus nuevos superpoderes. La lucha de la joven funciona a dos niveles, los cuales realmente son el mismo: su entrada en el mundo adulto; por un lado una chica normal de 16 años que adquiere habilidades suprahumanas, y por otro una joven musulmana que sin perder el respeto y amor hacia su cultura lucha por su autonomía. Los guiones de G. Willow Wilson están llenos de entendimiento y comprensión, quizás porque la propia autora tuvo que pasar por el trance de ser joven y musulmana en Estados Unidos. Pero aunque el conflicto está siempre presente, las páginas de Ms. Marvel siempre apuestan por una solución razonada, lo que no quita que Kamala sea capaz de soltar algún que otro súper puñetazo.

En el aspecto gráfico, G. Willow Wilson cuenta con la ayuda de dos dibujantes que hacen de Ms. Marvel una obra en la práctica redonda. Por un lado tenemos a Adrian Alphona y por el otro a Jacob Wyatt. Mientras que el segundo tiene un dibujo personal y juvenil que se adapta al a perfección a los guiones, es el primero el que eleva a una categoría superior la obra. Las páginas de Adrian Alphona son capaces tanto de jugar con rostros humanos y llenos de matices, como de llenar de dinamismo las páginas de acción, jugando con la perspectiva para crear un verdadero espectáculo. Los dos artistas consiguen sin problemas otorgar una personalidad propia a Ms. Marvel muy alejada de la típica recreación fantasiosa de un adulto, mujeres que responden más a la suposición clásica del cómic de que una mujer feminista es una con una espada enorme, pechos operados y capaz de desmembrar a un hombre con sus propias manos. Kamala Khan es realmente una chica de 16 años con toda su complejidad, con la belleza de su inocencia y la energía de su rebeldía, una mujer destinada a grandes cosas por ella misma. Lo único que lamento es no tener ahora mismo 15 años para leer Ms. Marvel, para perderme en sus páginas haciendo los problemas y las victorias de Kamala mías.

@bartofg
@lectorbicefalo

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