La humanidad de lo salvaje

hombre por
Hombre (Peter Wiechmann y Rafael Méndez). Aleta Ediciones, 2015. Cartoné. 192 págs. Sepia. 19,95 €

Hace tiempo intenté crear una clasificación general de los géneros temáticos, un sistema que permitiera clasificar en base a los mismos criterios todos los géneros. No tardé en desistir y en cambiar el tema de mi tesis doctoral. Los géneros no han ido surgiendo como nuevas ramas de un mismo tronco, sino más bien han aparecido como pompas aleatorias, siendo más que nada etiquetas útiles para el público y un quebradero de cabeza para los académicos. El problema es sencillo si vemos como hay géneros que se describen por sus temas, mientras que otros lo hacen por sus elementos o simplemente por sus efectos, así que mientras una comedia lo es porque hace reír, una obra de ciencia-ficción lo es porque tenemos alienígenas o robots. Todo sin obviar las posibles hibridaciones de géneros y el alzamiento y olvido de los mismos, o es que ya nadie recuerda las historias de catástrofes naturales que vivieron su apogeo en los años setenta del pasado siglo y que hoy día vuelve muy de vez en cuando, de forma prácticamente testimonial.

Un ejemplo muy claro lo tenemos en el Western, un género que ha surgido de la mitificación de un periodo histórico muy concreto en una zona geográfica igual de concreta, principalmente la segunda mitad del siglo XIX en el Oeste de los Estados Unidos de Norteamérica. Un Western, desde las aventuras originales hasta las reflexiones crepusculares más actuales, se caracteriza por algo tan sencillo como encontrarnos con hombres de frontera luchando por traer o dejar atrás la civilización en zonas aún salvajes. Es cierto que se pueden hacer experimentos tanto para desplazar espacial y temporalmente el Western, pero la forma más pura del género serán las historias como las de Hombre, cómic obra del guionista alemán Peter Wiechmann y el dibujante español Rafael Méndez. Un hombre obligado a dejar atrás a la civilización para adentrarse en ese enorme espacio geográfico donde la libertad es tan alta como el peligro. La historia de Hombre es la de Baltimore O’Hara, acusado de un falso delito en su Nueva Orleans natal, quien vaga por el oeste norteamericano perseguido por Ronegall Dawson, un agente de la agencia Pinkerton contratado para llevarle ante la justicia.

Los guiones de Peter Wiechmann, ayudado en gran medida como él reconoce por Rafael Méndez, pivotan en todo momento entre la aventura más pura y un toque melancólico y divulgativo. Las aventuras de Hombre enfrentan en cierto sentido al oeste real con el mitificado, así que mientras están presentes todos los arquetipos del género: desde los asaltantes de trenes y ladrones de caballos hasta los shérifs, marshalls, sin olvidar los indios, colonos y buscadores de oro, los personajes de las mismas historias van desde la vocación de caballero andante de Hombre hasta la mezquindad de veteranos de la Guerra Civil reconvertidos en asaltantes de caminos. Digamos que en cierta medida Wiechmann utiliza los cinco años que Dawson persigue a Hombre para crear un fresco del oeste americano y de los posibles hombres y mujeres que lo poblaron, todo cuidando el nivel de lo mostrado. Se puede decir que Hombre es un cómic que puede leer sin problemas un preadolescente por la cantidad de violencia gráfica mostrada, pero que al mismo tiempo se cuida de enfocar las zonas menos agradables del mito, recreándose en el mal existente en el oeste. De ahí el tono melancólico de la obra, pues la bondad inherente de Hombre y Dawson, natural la primera y judicial la segunda, se ven obligadas continuamente a detener su persecución para poner orden y traer paz en la frontera.

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Pero esta atmósfera tan real y mítica no sería posible en ningún caso sin el dibujo de Rafael Méndez, capaz de cargar de naturalismo y humanidad cada viñeta. Su representación de la naturaleza, desde los paisajes más abiertos hasta la flora y fauna más detalla, le da un plus de verosimilitud al cómic que en pocas páginas ya nos ha introducido totalmente en el viejo oeste, un estado mental que ya no podemos abandonar hasta finalizar el volumen. Hombre es un viaje visual, casi documental, a esa zona mitificada de la historia de la humanidad que en las páginas de Rafael Méndez se vuelve casi tangible, con un detallismo y realismo de hierro que al mismo tiempo no deja de lado un humanismo y cariño hacia lo que dibuja. Rafael Méndez, un autor a reclamar en la historia del cómic español, llena de veracidad sus páginas pero sin dejar de lado su visión personal, haciendo del todo compatibles su profesionalidad naturalista con un amor hacia lo que dibuja, notándose en las páginas de Hombre un cariño especial hacia la naturaleza salvaje.

Hombre es antes que nada un fantástico Western, un cómic de aventuras que se disfruta simplemente siguiendo las peripecias de Hombre y el agente Dawson, un infinito juego del gato y el ratón donde se cruzan todas las contradicciones del salvaje oeste. Pero también es una obra didáctica sobre el viejo oeste, algo que se ve respaldado por unas páginas complementarias llenas tanto de información como de fotografías y grabados de la época que hunde más al lector en ese ambiente de aventura y peligro. Peter Wiechmann y Rafael Méndez, un alemán y un español, crearon la que ya es para mí una de las mejores representaciones del Western, un cómic que se le puede dar a alguien que no sepa cómo es el género para que menos de 200 páginas conozca todas sus características.

@bartofg
@lectorbicefalo

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