La mitosis del alma y el tiempo

RVT portada arreglada.inddRobocop versus Terminator (Frank Miller y Walter Simonson). Aleta Ediciones, 2015. Rústica. 144 págs. Color. 15,95 €

Los viajes en el tiempo no existen, eso es algo que se sabe por algo tan simple como que existimos. Nadie pone en duda que si en algún momento se desarrollan los viajes en el tiempo, no se tardará mucho en descomponer de tal modo el continuo espacio-temporal hasta la propia extinción del ser humano antes de su propia génesis. Esto no lo digo yo, ya lo defendió Hawking, para quién sólo se puede viajar hacia delante en el tiempo; y lo explico mejor Ray Bradbury en su relato El ruido del trueno, perfectamente adaptado en Los Simpson con la tostadora temporal. En todo caso, esto no impide que el viaje cronológico no sea una constante en la ciencia-ficción, preocupada quizás más por las repercusiones del propio cambio que por las implicaciones de tomar el té con Napoleón. Es un juego más del efecto mariposa, que esta vez se expande por el tiempo para hacer del cambio, del y sí… un vehículo para la reflexión y la creación, para crear marcos nuevos donde divertirnos o preocuparnos. ¿Alguien dijo nazis contra dinosaurios?

Esto es lo que hace Frank Miller en su guión para el cómic Robocop versus Terminator, una verdadera odisea temporal donde la aparente lucha entre unidades robóticas contra la resistencia humana, todo arbitrado por un ser cibernético, funciona como un alegato a favor de la libertad y el ansia de supervivencia. Estos temas no son nada nuevos en la producción artística de Frank Miller, quien no ha escondido nunca sus filias y fobias ideológicas, pero es precisamente en esta creación, en un juego entre dos franquicias cinematográficas, donde lleva su anarquismo libertario más lejos, donde enfrenta al individuo más aislado frente a la masa más homogénea, todo para demostrar que para él el orden no significa nada ante la fuerza y determinación de un sólo ser que sabe lo que quiere.

Los crossover en cómic suelen tener la misma calidad media que las adaptaciones en videojuegos, ya que los creadores tienden a sentir las ventas seguras gracias al simple reclamo de la marca de turno, dando como resultado productos que con suerte llegan a la mediocridad. Por fortuna, Robocop versus Terminator es el caso contrario en todos los sentidos. El trabajo de Walter Simonson es envidiable, ya que el dibujante pone todo su talento al servicio de la trama de Frank Miller para llenar las páginas de la acción que demanda la historia. El dibujo de Walter Simonson consigue mantenerse todo lo personal que es al mismo tiempo que se adapta perfectamente al imaginario de las sagas cinematográficas, haciendo que el Alex Murphy y los endoesqueletos del cómic mantenga el mismo carisma que en las películas. Especial mención merecen los terminators, ya que Walter Simonson consigue llenarlos de personalidad, haciendo que esos humanoides de metal transmitan una maldad propia, casi primigenia, en todo momento.

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Pero nadie duda de que el verdadero valor de Robocop versus Terminator lo encontramos en el guión de Frank Miller, quien no sólo teje una buena trama de acción, sino que sabe jugar con el difícil viaje temporal. Que nadie se lleve a engaño, como ya hemos mencionado, Frank Miller no se esconde, así que quien tenga problemas con la visión del mundo del autor encontrará en Robocop versus Terminator las mismas razones para criticarle, aunque si aceptamos o simplemente sabemos disfrutar las obras de Miller, el resultado será más que beneficioso. Quizás los dos puntos más favorables del cómic sean por un lado la capacidad de Frank Miller para hilar los diversos cambios temporales, y por otro lo bien que mezcla ambas mitologías. Frank Miller coloca en el mismo universo a los dos personajes dándoles una lógica rotunda, haciendo que uno sea la génesis del otro. En cierto sentido, el paso es lógico, pasando de hombre a ciborg y posteriormente a máquina. Es una revisión de 2001: una odisea del espacio pero con muchas más explosiones y armas gigantescas.

Pero no sólo de explosiones vive el entretenimiento, con lo que hay que remarcar el propio juego de Frank Miller que prácticamente cada número va reconfigurando el continuo temporal, haciendo que rebeldes y máquinas salten continuamente en el tiempo para reorganizar el futuro en base a sus propios intereses. En medio queda Robocop, un ente que se sabe responsable de un futuro que no le agrada, pero con la suficiente humanidad, mezclada con software y hardware variado, como para querer tomar una parte activa en el propio futuro de la raza humana. Así que se podría definir la creación de Frank Miller y Walter Simonson para Robocop versus Terminator como una ópera llena de tiroteos y armamento nuclear táctico, pero sin desmerecer la configuración como un relato de ciencia-ficción clásica que exige la participación activa del lector, y por qué no, un texto casi filosófico sobre la propia concepción de lo que nos hace humanos y lo que nos hace libres.

@bartofg
@lectorbicefalo

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