Cualquier tiempo pasado

aquel verano portada
Aquel verano (Jillian Tamaki y Mariko Tamaki). La Cúpula, 2014. Rústica. 324 págs. Bitono. 24,90 €

Hacer amigos es difícil a menos que te obliguen. Puedes pasarte años sin tener amigos nuevos y el primer día de la universidad, la primera vez que te apuntas a una asociación o durante unas jornadas de puertas abiertas darte cuenta que tienes uno o dos amigos nuevos. Aunque claro, esto es algo que a medida que avanza el tiempo es más extraño. De niño todos los chavales de tu barrio son tus amigos, después, a medida que avanzas en el sistema educativo y profesional, eres más exigente, quizás porque todos nos volvemos más particulares y es más complejo encontrar gente afín. Después está el caso particular de los amigos de las vacaciones, los que muchos llaman los amigos de la playa o el pueblo, gente que veías más bien poco, normalmente sólo una vez al año, pero aún así eran considerados buenos amigos. Lo normal es que se pierdan en el tiempo, que dejes de ir al pueblo de tus abuelos tan seguido o que tus padres vendan o dejen de alquilar ese diminuto apartamento lejos de la primera línea de playa. En mi caso un apartamento en Mazagón a más de un kilómetro de la orilla. Entonces, una rutina de tu vida desaparece de un plumazo, aunque con esto no se puede negar su importancia.

Por eso los amigos de vacaciones, relacionados la inmensa mayoría de las veces con la infancia y primera juventud, son un ente tan extraño como definitorio. Acciones tan importantes como el primer amor o desengaño suelen estar relacionadas con este tipo de amistades, quizás porque los periodos estivales y de asueto son más proclives al sentimentalismo, el autodescubrimiento y la reflexión. Básicamente eso es lo que encontramos en el cómic Aquel verano de Jillian Tamaki y Mariko Tamaki, dos primas que parecen haber destilado sus recuerdos de aquellos veranos lejos de casa hasta crear una obra tan melancólica como pura. Realmente en Aquel verano no sucede absolutamente nada remarcable, si alquiláramos una cabaña en la orilla del lago Awago Beach y observáramos las vacaciones de Rose y Windy, no veríamos más que a dos adolescentes yendo todo el día de sus cabañas a la playa, salteada como mucho con una visita a la pequeña tienda local. Pero el guión de Mariko y el dibujo de Jillian nos mete dentro de la rutina más íntima de las dos chicas para envolvernos con su cosmos privado.

Por suerte, Mariko Tamaki rehuye de los dramas más energéticos y vacíos de la adolescencia, para mostrarnos a Rose y Windy más como unas observadoras que como dos sacos de hormonas preparadas para destrozarlo todo. En realidad, lo único que hacen Rose y Windy es hablar sobre lo que tienen al rededor, sobre sus familias y los habitantes de Awago Beach, con la única salvedad de que realmente hablan más sobre ellas mismas que sobre el ambiente que las rodea. Las discusiones de los padres de Rose o la adopción de Windy no son más que excusas para hablar de la construcción de la psique íntima de cada chica. Incluso el amor platónico de Rose con el dependiente de la tienda, una trama que como es lógico no lleva a ninguna parte ni tiene el más mínimo desarrollo, nos sirve únicamente para conocer a Rose, al margen de la novia embarazada o los problemas laborales. Al final, desde un punto de vista egoísta, somos testigos de la vida de dos chicas jóvenes, colocándose totalmente el foco en la vida de unas chicas que ese verano ni besan a nadie ni tiene la primera menstruación. Una apuesta valiente de Mariko Tamaki que se resuelve con una victoria tanto formal como temática.

aquel-verano_04

Del dibujo de Jillian Tamaki poco se puede decir además de su perfecta adaptación al tono de la historia. Una línea suave y un acabado en bitono son las únicas herramientas que la artista necesita para volver a llenarlo todo de una melancolía que por fortuna nunca desborda de sentimentalismo. El dibujo es totalmente funcional, aunque se vislumbran algunos aciertos notables como los rostros de los personajes, remarcando especialmente la expresividad de Windy, que parece cobrar vida por momentos; y el dibujo del agua, especialmente a la hora de plasmar a las chicas nadando, con viñetas de gran belleza como cuando Rose rompe la tensión superficial del agua. Poco importa que Rose esté caminando sola por un camino de tierra o que Windy trate de hacer una coreografía de crunk, Jillian consigue mantener todo el acabado gráfico con una simplicidad y entereza envidiables.

Hasta cierto punto se podrían leer Aquel verano de Jillian y Mariko Tamaki como el reflejo capitalista del relato comunista No puedes besar a quien quieras de Sandrine Revel y Marzena Sowa. Al final hablamos de lo mismo, de niños y amor, con la salvedad de que un relato se inscribe en los amplios páramos del ocio y la desidia mientras que el otro se reafirma en las estructuras del orden y el control. Aunque al final ambos terminan con la misma tesis, crecer y el amor son temas difíciles. Puede que Aquel verano sea más eficaz, sobre todo para el lector del bloque capitalista, no sólo por la innegable facilidad de la empatía con los personajes, sino por ese sentimiento tan agobiante de la libertad sin propósito. Todos hemos sido en algún momento Rose, todos hemos deseado algo sin saber porqué y a sabiendas de que no lo vamos a tener. Una tristeza difícil de asimilar, tanto por ser ilógica como por innecesaria.

@bartofg
@lectorbicefalo

Anuncios

3 comentarios en “Cualquier tiempo pasado

  1. Pingback: Lo mejor del 2014 allende las fronteras | El lector bicefalo

  2. Pingback: Esplendor y muerte de la infancia | El lector bicefalo

  3. Pingback: Dieciséis velas, superpoderes y Alá | El lector bicefalo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s