El héroe colectivo.

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El viaje de Shackelton (William Grill) Impedimenta, 2014. Cartoné, 76 págs. Color, 19,95€

Imaginemos una nieve tan blanca y un hielo tan transparente que se confunde con el blanco de una página. Ese blanco, esa nieve y ese hielo se convierte en una trampa mortal para los intrépidos aventureros que se atreven a adentrarse en tal desierto visual y un elemento favorable para aquel narrador que pueda convertir ese rasgo en virtud. Se habla mucho del vértigo que la página en blanco causa al escritor, al dibujante o a ilustrador; de ahí que para mi existen dos tipos de dibujantes, aquellos que dibujan en la página, y los que lo hacen con esta. Para los primeros la página en blanco es un instrumento físico sobre el que los artistas realizan su trabajo; para los segundos la página es una parte de la narración que sirve para construir la historia.

William Grill es de los segundos, o al menos así lo demuestra en El viaje de Shackelton, una obra en la que el blanco de la página se confunde con el de la página, siendo esta un elemento gráfico y fundamental en la construcción de la narración. Estamos ante un libro ilustrado, en el que la posición de la ilustración y de los textos contribuye en la experiencia lectora de la audiencia. Las páginas carecen de viñetas o de cualquier otro tipo de estructuración formal que constriña la composición de página. Porque es esta, o la doble página, la que da la medida de cara a una composición dominada por el color blanco.shack2

La utilización de ese color es fundamental para entender la esencia de un relato que narra una de las últimas empresas de la Edad Heroica de las exploraciones cuando la Antártida era, o más bien, empezaba a dejar de ser el último territorio virgen y en el que todavía los exploradores podían conseguir un hito concreto: en el caso de Shackelton atravesar el polo sur de mar a mar. Una peripecia, revestida de carácter científico, pero cuyo mayor interés es en sí mismo las ganas de adentrarse en lo desconocido del propio Shackelton. Para el resto de los tripulantes era una misión sin más pero que a la larga sí que constituyó la que quizás sea la una de las últimas gran aventuras del hombre. En El viaje de Shackelton la construcción del relato de aventuras no se construye sobre los cimientos del arquetípico aventurero-heroe, esta sino sobre la colectividad. Esta adquiere un valor de lo coral por encima del individuo, Shackelton promueve el sentido de comunidad como un triunfo por encima del hecho aventurero.

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En el sentido de realzar lo colectivo viene parte del discurso visual, todos los personajes carecen, a parte de las vestimentas de una fisonomía propia, de esa manera el héroe colectivo realza su valor. La hazaña pasa de manufacturarse de las manos de una sola persona a ser un hecho basado en la construcción de toda la tripulación. Todos los elementos vistos hasta ahora: la utilización de la página, el blanco como elemento constitutivo de la narración, lo anónimo en lo visual del relato y el valor del trabajo colectivo; hacen de El viaje de Shackelton un libro para entender la reconstrucción del individuo y de su integración en una comunidad de valores que actúan y repercuten sobre todos y cada uno de sus miembros. Es más es un estupendo relato iniciático, no solo para los más jóvenes sino también para aquellos que nos gusta el relato de aventuras canónico, pero visto desde otra perspectiva.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

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Spain is pain #204: Infinite Universes (Welcome to Mundo-Cuarzo)

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Quartznaut (Àlex Red) DeHavilland, 2015. Rústica, 44 Págs. Color, 12,50 €

Una de mis escenas favoritas del cine de los 80 es aquella de Gremlins en la que un padre entra en una tienda situada en un bajo en la que un hombre chino con aspecto enigmático regenta una tienda de antigüedades y de rarezas todavía más misteriosa. En esta el dependiente advertía al padre de las precauciones que debía de tener para el cuidado del mogwai. El resto de la historia es conocida por todos. Años más tarde en el capítulo “Treehouse of Horror III” de la cuarta temporada de Los Simpson, la escena era reescrita en el contexto de la parodia al servicio de un Homer en el que ya empezaba a despuntar su carácter absurdo y autoritario.

Si bien en el original, después del misterioso inicio la película decae en una serie de gags en la que los gremlins se dedicaban a hacerle la vida imposible a los vecinos del protagonista, y la parodia se convierte en una serie de gags que se recrean en lo referencial. Ninguna de las dos profundiza en el espacio descrito en la tienda y se pierden en una narrativa lineal y causal. Pues bien Quartznaut de Àlex Red, tiene un inicio similar al de la película de Joe Dante, pero se despega de la linealidad narrativa de la película estadounidense, tras la segunda página para abrir un mundo, mejor dicho un universo de posibilidades narrativas.

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Rodri y Copsti, padre e hija, entran una tienda regentada por un tipo extraño, en el que hay a un perro muy especial, capaz de entrar en trance mientras escucha rock progresivo y abrir una puerta dimensional que conecta diferentes espacios narrativos, en el que el mundo real se convierte en secundario y la corporeidad adquirida no distingue la especie de origen en el mundo primario. En mundo-cuarzo, por llamarle a alguna manera el espacio se desdobla en posibilidades no solo espaciales sino corporales de los personajes que pierden la limitación del cuerpo humano en favor de una mateia sin limitaciones.

Mundo-cuarzo une también dos visiones del mundo la paracientífica y la científica dicho universo conecta la tienda de rarezas regentada por un seguidor de lo paranormal y un laboratorio que investiga las propiedades de los cuarzos. El mineral ha concentrado a lo largo de la historia el interés de los científicos y los seguidores de la new age, y los poderes sanadores, energéticos (o lo que sea). Ese punto de inflexión de Quartznauts, el retorno al mundo real desvela los diferentes intereses de los exploradores de mundo-cuarzo.

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Ese espacio recreado pro Àlex Red tiene algunos de los personajes mejor diseñados que he visto en mucho tiempo, para ello utiliza cuatro estilos gráficos, dos muy cercanos: el de la tienda y los científicos, el primero con un tono más jovial y naif y el segundo sesgado por una dominante azul. Por otro lado está el de las aventuras de El búho, unas microaventuras que narran las visicitudes y la lucha de poderes dentro de ese universo, una ficción dentro de una ficción, una leyenda que reafirma el estado de lo real de ese espacio. Y el último, mundo-cuarzo un espacio creado a base de colores vivos, personajes alejados de lo humano, que transmiten fluidez y flexibilidad. A pesar de no llevar ni un mes de 2015 Quartznaut creo que a final de año nos acordaremos de la obra de Red, y visto lo visto de todo, o casi todo, lo que publique DeHavilland.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Todo aquello que somos

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Amor y policía (Juarma). Ultrarradio, 2014. Rústica. 164 págs. Color. 10 €

La épica es casi por definición la ausencia de cualquier tipo de comportamiento lógico o racional. Ninguno de nosotros somos héroes, y lo más cercano que hay al estereotipo del héroe son los fundamentalistas islámicos que recorren el infierno de lo que antes era parte de Siria e Irak. Esos bárbaros recorren sus dominios vestidos y equipados como guerreros míticos de finales del siglo XX, con sus rifles de asalto al hombro y el rostro cubierto con un pasamontañas. En cierto sentido son la última broma cósmica, el lugar donde surgió la civilización humana está ahora poblado por personas, no digo simios para no insultar a los simios, que se entretienen amputando los órganos sexuales a las mujeres o lanzando homosexuales desde las azoteas. Ellos son los héroes, son héroes porque son mártires, porque se enfrentan a un enemigo al que odian con toda su alma en una lucha en la que están dispuestos a morir, lanzándose al combate entre risas de éxtasis. Son héroes y son gilipollas.

No han entendido que la verdadera modernidad es el vacío, no el ya no saber que hay detrás de la puerta, sino negar la propia puerta. Ni siquiera estamos en ninguna parte, somos una contradicción estúpida, quizás tuvimos la opción de ser perfectos pero nos pasamos de frenada. Ellos, los integristas, han vuelto a la barbarie, a las violaciones y las decapitaciones públicas. Nosotros, aquí en Occidente, nos quedamos en mitad de la carretera, mirando fijamente las luces de ese camión, luces que nos ciegan, nos aterran y nos impiden movernos. Ante tal panorama lo más sencillo es mirar hacia otro lado, buscar nuestra propia barbarie o por una vez hacer algo, patalear. Esto es lo que hace Juarma en Amor y policía, un tratado filosófico que disfraza bajo un aparente humor unas máximas cristalinas y necesarias. No encontraremos en Amor y policía ni verdades incómodas ni moralinas, ni siquiera consejos bienpensantes. Simplemente hallaremos un espejo.

Tengo una caja de cartón con dibujos de pingüinos llena de fanzines y cómics de Juarma, un tesoro donde he visto evolucionar su trabajo desde el intento de humorista gráfico atado a la información, hasta la obra de un poeta desnudo lleno de acidez y ternura. Amor y policía es el culmen de dicho trabajo, donde la actualidad da paso a la verdad y la belleza. El volumen es pequeñito, tanto que prácticamente entra en el bolsillo interior de una chaqueta o chaquetón, lo que lo convierte en el objeto perfecto para que nos entierren con él, para que en el futuro los alienígenas o las ratas evolucionadas, lo que llegue antes, sepan lo que supuso vivir nuestros días. Y como todo texto definitorio de una sociedad, está lleno de sin sentidos, de un odio visceral hacia un poder en las alturas, una mano negra; hasta el amor más tierno y dulce. Algo comprensible, pues todos podemos odiar a Rajoy, ser conscientes de que la sociedad es una puta mierda, pero aún así mirar con ternura a nuestra pareja.

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Aunque nadie se lleve a engaño, la lectura de Amor y policía es divertida en el sentido de sentirte estúpido, en lo que Juarma es un experto. El divertimento está ahí porque Juarma domina el chiste como pocos, especialmente cuando se trata de una única viñeta como es el caso de Amor y policía, con una efectividad que debería convertir cada uno de los chistes en un meme instantáneo si no fuera porque los idiotas de Internet no iban a pillar la ironía. La estupidez también hace acto de presencia de forma decidida porque Juarma es capaz de detectar como pocos las contradicciones de nuestra sociedad, incluidas las del autor y el lector. A lo largo de la obra, Juarma hace un llamamiento continuo hacia una vuelta al campo, al salvajismo más sencillo, lo que parece la única respuesta lógica ante la sociedad que hemos creado. Para estar mirando a través de una ventana, mejor cruzar la ventana, subirnos a un árbol y rascarnos los huevos tranquilamente mientras nos comemos un plátano. ¿Qué alternativas tenemos? Sí el futuro no es más que una proyección llena de sufrimiento y calvicie, un auténtico valle de lágrimas.

Aunque al final, y posiblemente para hacer daño, Juarma deja un regusto positivo que parece colocado a regañadientes. Es cierto que la mayoría de las veces ese positivismo se circunscribe a lo más básico y hedonista, pero es algo lógico si tenemos en cuenta que lo más divertido y agradable de la vida es tan simple como alegre. Así que no puedes más que leer Amor y policía y asentir, asentir cuando no estás riendo, claro. Porque los hijos de puta van a seguir ahí fuera, así que primero armémonos con autoconocimiento y después enfrentémonos a la vida, que oye, va a seguir siendo igual de mierda, pero lo mismo entre tanto tonto encuentras algo que te gusta.

@bartofg
@lectorbicefalo

Spain is pain #203: Punto de narración cero.

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Griza Zono (Andrés Magán) Fosfatina, 2014. Rustica, 48 págs. B/N 6€

En los últimos años han surgido una serie de autores en el ámbito nacional, entre los que se encuentran Gabriel Corberá, Jose Ja Ja Ja o Roberto Massó cuya visión del cómic se aleja de ciertas ideas preconcebidas. Estos esbozan en sus obras una línea muy tenue entre la ilustración pura, el goce por la contemplación meramente estética, y la narrativa gráfica meramente dicha. Existe una historia narrada pero es lo menos importante, la idea es mantener esta en un suspenso narrativo a partir del cual parten una serie de obras en las que la estética y la exploración del cómic cómo forma y fondo parte de unos preceptos alejados de los canónicos y tradicionales.

Griza Zono de Andrés Magán es posiblemente una de las apuestas más radicales que he visto en ese sentido. El universo planteado por este autor es perturbador. Por un lado tenemos una serie de unos capítulos breves que desarrollan una serie de micronarrativas a partir de las cuales debemos reconocer las características personales de cada uno de los personajes, su psicología y su modus vivendi. Eso en tan solo unas páginas: uno que llega a casa y se sienta, otro que hace un agujero para enterrar a otro, un tipo que sale corriendo, y otro que está enfermo en cama. Esa es la narración, poco más.

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Las historias no se entremezclan no tienen nada que ver entre ellas, las acciones de unos no repercuten en las vidas de los otro. Pero existe la función del narrador narrado esta está capitalizada por un tercer personaje, un misteriosa sombra que aparece en todas los capítulos pero que no tiene otra intención que la de observar, mirar, no quiere influir y ofrecernos una visión de unos slice of life mínimos. Esas son algunas de las pautas discursivas que nos encontramos en la este trabajo de Andres Magán en el que solo existe el placer de contar por contar sin buscar ningún tipo de dobles discursos. Los personajes son redondos y los escenarios funcionan a la perfección. Griza Zono es un volumen que se lee desde la contemplación y el goce por el relato puro en un texto que tienen tantas certezas como aperturas de cara al lector.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Cualquier tiempo pasado

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Aquel verano (Jillian Tamaki y Mariko Tamaki). La Cúpula, 2014. Rústica. 324 págs. Bitono. 24,90 €

Hacer amigos es difícil a menos que te obliguen. Puedes pasarte años sin tener amigos nuevos y el primer día de la universidad, la primera vez que te apuntas a una asociación o durante unas jornadas de puertas abiertas darte cuenta que tienes uno o dos amigos nuevos. Aunque claro, esto es algo que a medida que avanza el tiempo es más extraño. De niño todos los chavales de tu barrio son tus amigos, después, a medida que avanzas en el sistema educativo y profesional, eres más exigente, quizás porque todos nos volvemos más particulares y es más complejo encontrar gente afín. Después está el caso particular de los amigos de las vacaciones, los que muchos llaman los amigos de la playa o el pueblo, gente que veías más bien poco, normalmente sólo una vez al año, pero aún así eran considerados buenos amigos. Lo normal es que se pierdan en el tiempo, que dejes de ir al pueblo de tus abuelos tan seguido o que tus padres vendan o dejen de alquilar ese diminuto apartamento lejos de la primera línea de playa. En mi caso un apartamento en Mazagón a más de un kilómetro de la orilla. Entonces, una rutina de tu vida desaparece de un plumazo, aunque con esto no se puede negar su importancia.

Por eso los amigos de vacaciones, relacionados la inmensa mayoría de las veces con la infancia y primera juventud, son un ente tan extraño como definitorio. Acciones tan importantes como el primer amor o desengaño suelen estar relacionadas con este tipo de amistades, quizás porque los periodos estivales y de asueto son más proclives al sentimentalismo, el autodescubrimiento y la reflexión. Básicamente eso es lo que encontramos en el cómic Aquel verano de Jillian Tamaki y Mariko Tamaki, dos primas que parecen haber destilado sus recuerdos de aquellos veranos lejos de casa hasta crear una obra tan melancólica como pura. Realmente en Aquel verano no sucede absolutamente nada remarcable, si alquiláramos una cabaña en la orilla del lago Awago Beach y observáramos las vacaciones de Rose y Windy, no veríamos más que a dos adolescentes yendo todo el día de sus cabañas a la playa, salteada como mucho con una visita a la pequeña tienda local. Pero el guión de Mariko y el dibujo de Jillian nos mete dentro de la rutina más íntima de las dos chicas para envolvernos con su cosmos privado.

Por suerte, Mariko Tamaki rehuye de los dramas más energéticos y vacíos de la adolescencia, para mostrarnos a Rose y Windy más como unas observadoras que como dos sacos de hormonas preparadas para destrozarlo todo. En realidad, lo único que hacen Rose y Windy es hablar sobre lo que tienen al rededor, sobre sus familias y los habitantes de Awago Beach, con la única salvedad de que realmente hablan más sobre ellas mismas que sobre el ambiente que las rodea. Las discusiones de los padres de Rose o la adopción de Windy no son más que excusas para hablar de la construcción de la psique íntima de cada chica. Incluso el amor platónico de Rose con el dependiente de la tienda, una trama que como es lógico no lleva a ninguna parte ni tiene el más mínimo desarrollo, nos sirve únicamente para conocer a Rose, al margen de la novia embarazada o los problemas laborales. Al final, desde un punto de vista egoísta, somos testigos de la vida de dos chicas jóvenes, colocándose totalmente el foco en la vida de unas chicas que ese verano ni besan a nadie ni tiene la primera menstruación. Una apuesta valiente de Mariko Tamaki que se resuelve con una victoria tanto formal como temática.

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Del dibujo de Jillian Tamaki poco se puede decir además de su perfecta adaptación al tono de la historia. Una línea suave y un acabado en bitono son las únicas herramientas que la artista necesita para volver a llenarlo todo de una melancolía que por fortuna nunca desborda de sentimentalismo. El dibujo es totalmente funcional, aunque se vislumbran algunos aciertos notables como los rostros de los personajes, remarcando especialmente la expresividad de Windy, que parece cobrar vida por momentos; y el dibujo del agua, especialmente a la hora de plasmar a las chicas nadando, con viñetas de gran belleza como cuando Rose rompe la tensión superficial del agua. Poco importa que Rose esté caminando sola por un camino de tierra o que Windy trate de hacer una coreografía de crunk, Jillian consigue mantener todo el acabado gráfico con una simplicidad y entereza envidiables.

Hasta cierto punto se podrían leer Aquel verano de Jillian y Mariko Tamaki como el reflejo capitalista del relato comunista No puedes besar a quien quieras de Sandrine Revel y Marzena Sowa. Al final hablamos de lo mismo, de niños y amor, con la salvedad de que un relato se inscribe en los amplios páramos del ocio y la desidia mientras que el otro se reafirma en las estructuras del orden y el control. Aunque al final ambos terminan con la misma tesis, crecer y el amor son temas difíciles. Puede que Aquel verano sea más eficaz, sobre todo para el lector del bloque capitalista, no sólo por la innegable facilidad de la empatía con los personajes, sino por ese sentimiento tan agobiante de la libertad sin propósito. Todos hemos sido en algún momento Rose, todos hemos deseado algo sin saber porqué y a sabiendas de que no lo vamos a tener. Una tristeza difícil de asimilar, tanto por ser ilógica como por innecesaria.

@bartofg
@lectorbicefalo

Crumb. Persona y personaje.

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Crumb. Entrevistas y cómics (Robert Crumb, Patrick Rosenkratz y Gary Groth) Gallo Nero, 2014. Rústica, 352 págs. 24 €

Biografías y autobiografías se publican muchas, muchísimas, pero realmente interesantes pocas. Estas suelen estar siempre filtradas por la oficialidad del texto o tener el visto bueno de la persona sobre la que versa el volumen, o de sus descendientes. De lo que no se publica mucho o casi nada son libros de entrevistas. La entrevista como género es mucho más curioso, este se refrenda a sí mismo y en oposición al relato biográfico. Mientras que el segundo es conducido por una única persona y lleva el camino decidido por este, la entrevista es un pequeño enfrentamiento dialectico en el que el entrevistador busca indagar, en la mayoría de ocasiones, imponer una visión, en algunas ocasiones o escarbar en la vida y obra del entrevistado. De este último género las más interesantes son aquellas que van a la deriva en la que el entrevistador navega y debe ir retomando la ruta marcada desde un principio.

A excepción de la primera, que es un monologo, el resto de entrevistas que aparecen en R. Crumb. Entrevistas y cómics son de ese tipo. En las que el entrevistador no solo conoce en profundidad al autor si no sus opiniones al respecto de la sociedad estadounidense. Quizás el reto en este tipo de entrevistas sea el ponerse delante de un autor que cuyo principal tema sea, por acción u omisión, él mismo. La obra de Crumb es un reflejo de: sus opiniones, su visión del mundo, su vida, prejuicios, defectos, etc. El grueso de la las entrevistas que componen este volumen, 5 en total, nos aproximan todavía más al Crumb persona y personaje que al análisis sesudo y para conocedores de su obra.

Si bien la primera entrevista data de 1984 es más bien un monólogo en respuesta a unas preguntas hechas por escrito por parte de Patrick Rosenkratz en el que Crumb responde a una serie de preguntas de corrido, sin intervención y sin posibilidad de acotar; en ocasiones centrándose en lo anecdótico de su obra. La más jugosa de todas es la segunda entrevista (publicada en The Comics Journal en 1988) llevada a cabo por Gary Groth. Aquí que el entrevistador planea un recorrido biográfico del autor que nos lleva desde su infancia pasando por sus experiencias con las drogas, aspectos laborales, la música, problemas judiciales, etc. Las tres entrevistas que siguen están mucho más focalizadas, la primera gira en torno a las acusaciones de misoginia sobre su obra (G. Groth para The Comics Journal, 1991), otra, también efectuada por G. Groth para The Comics Journal (1993) en la que Crumb habla de forma crítica sobre la diferencia del modus vivendi entre Estados Unidos y Europa, y para cerrar el volumen otra entrevista temática, en este caso sobre el documental que Terry Zwigoff hizo sobre Crumb (G. Groth para The Comics Journal, 1995). El libro se complementa con extractos de algunos comics e ilustraciones que ejemplifican lo analizado en las entrevistas.

Este volumen no es un texto destinado exclusivamente para lectores acérrimos del escritor norteamericano, es una gran lectura independientemente del conocimiento que se tenga del genio del underground. Es más, puede ser un gran prólogo para contextualizar el completo de la obra de Crumb. Quizás este libro sea mucho más interesante que un biografía o una autobiografía. Gary Groth, autor de cuatro de las cinco entrevistas que componen el volumen, habla lo justo para reconducir a Crumb para que ni el autor ni el personaje se vayan por derivas ajenas al interés que tienen estos textos. Una joyita para nuestras bibliotecas.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Spain is Pain #202: Imaginería Sentai

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Medieval Rangers (Roberto Massó). DeHavilland, 2014. Cartoné, 64 págs. Color 24 €

Muchas veces me pregunto, sin ser experto en la materia, como se establece un sistema de creencias y como se desarrollan valores en torno a estas. Qué pasaría si de aquí a 300 años los únicos textos que quedan son, por ejemplo, trilogía original de Star Wars. Qué tipo de creencias se establecerían y que valores predominarían en una sociedad futura y que valor tendrían éstas obras, como se representarían o recrearían a lo largo de los tiempos. Está claro que dichos textos han de tener un trasfondo icónico muy fuerte.

Si algo tiene en común los textos seminales, sean de carácter religioso o político, es la eterna lucha entre el bien y el mal; un rasgo heredado en obras de ficción como la saga galáctica mencionada anteriormente, o El señor de los anillos, por mencionar un par de ejemplos. Esa parece ser la piedra angular en la elaboración de este tipo de relatos, algo que todo el mundo pueda entender. El bien y el mal es algo que icónicamente funciona muy bien en todas las culturas y es fácilmente reconocible. Cualquiera de nosotros podemos coger un texto ilustrado y sin entender lo que nos encontremos escrito podemos entender los valores intrínsecos al mensaje que se construye a través de la iconicidad de esos dos valores.

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Ese es el punto de inicio, o mejor dicho, el primer asidero al que nos agarramos en la lectura de Medieval Rangers de Roberto Massó, un códice moderno en la que la sempiterna lucha entre el bien y el mal es la narrativa principal pero no única. Esta se convierte en una doble articulación para elaborar un discurso sobre lo mencionado anteriormente sobre la creación de valores, jerarquía y superstición de una sociedad. Los arquetipos elaborados en torno a dicho discurso es la llegada de una “civilización” superior que impone su forma de vida a los nativos a base de torturas y sacrificios. La sociedad primigenia vive en el paraíso de ahí surgen cinco rangers, cada uno representativo de una serie de valores. Cinco suele ser el número de integrantes de las series sentai japonesas, en las cuales cada personaje encarna una serie de virtudes que aportan al grupo.

Los rangers con sus uniformes impolutos representan cierta pureza frente a la monstruosidad de la nueva civilización, que a la larga impondrá su cultura o puede ser un cuento moralizador sobre el bien y el mal y las argucias de este para vencer. Pero todo esto no son más que lecturas subjetivas, o pensamientos dichos en alto, el rasgo principal por el que se caracteriza esta obra es la apertura de interpretaciones la capacidad del autor para dejar una puerta abierta a través de una estética muy marcada en un alegórico enfrentamiento entre los héroes de los Power Rangers y los habitantes del putrefacto planeta de Prison Pitt. Todo descrito con una belleza equiparable a los antiguos códices, con una ventaja no hay texto que lastre la interpretación tan solo utilización de colores, actitudes de los personajes y la reacción que el lector pueda obtener de esta magnífica obra. Si es cómic o no lo dejamos de la mano de cada uno cuando de vosotros cuando recorráis sus páginas, lo que sí está claro es que la narrativa es prodigiosa: empieza por el planteamiento conceptual, el del texto como códice, pasa por el contexto icónico de los personajes, el fondo a modo de pergamino y acaba con la apertura del texto. Una joyita que no hay que dejar pasar.

@Mr_Miquelpg

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