Jugando a ladrones y policías

bandette portada

Bandette: Presto! (Paul Tobin y Colleen Coover). Aleta Ediciones, 2014. Cartoné. 144 págs. Color. 17,95 €

La imaginación puede llegar a considerarse casi un error evolutivo, algo parecido a lo que el detective Rust Cohle, el protagonista de True Detective, comenta sobre la autoconciencia. La inteligencia es útil, ya que ayuda a solucionar nuevos o viejos problemas con nuevas soluciones, mientras que la imaginación tiene poco uso más allá de la evasión y el juego, es casi una cualidad onanista reservada al placer puro. En el caso de los niños es donde más protagonismo adquiere la imaginación, pues mientras desde fuera podemos ver a un grupo de niñas y niños, dentro del mismo se puede librar una batalla en una selva perdida, un tiroteo en el salvaje oeste, el abordaje de un galeón en las antillas españolas o el asalto por la fuerza a un banco lleno de lingotes de oro. Como es lógico, los defensores del juego, dirán que mediante el mismo los niños desarrollan la inteligencia, el pensamiento abstracto y la capacidad de trabajar en grupo; entre muchas otras capacidades, pero lo único cierto es que los niños viven sus aventuras y las disfrutan.

 Ante esta situación tan beneficiosa y divertida, pues pocas veces seremos tan libres como trepando a un árbol creyéndonos Tarzán, la sociedad actual parece empeñada en acabar con la imaginación. Quedan pocos textos puros que sirvan como trampolín directo a la acción más pura y libre. Películas como Piratas del Caribe o El llanero solitario de Gore Verbinski son una invitación directa al juego, enormes patios de recreo mentales que invitan a los más pequeños, y algunos inmaduros como el que escribe, a querer ser piratas y vaqueros. Un sentimiento que he vuelto a tener al leer Bandette de Paul Tobin y Colleen Coover, quienes en su primer volumen, Presto!, han conseguido que me enamore de una ladrona adolescente parisina y de sus jóvenes compinches. Aunque cuando uno se enamora de Bandette no quiere comprar flores o bombones, quiere saltar por las azoteas y robar diamantes negros.

 En un mercado donde la mayoría de los cómics de entretenimiento son obras adultas infantilizadas, es de agradecer encontrar cómics como la propuesta de Paul Tobin y Colleeen Coover, quienes se preocupan por construir un universo personal y divertido que invita, casi obliga, a la diversión y el juego. El tono de Bandette es ligero y fresco como una carcajada espontánea. En el planteamiento inicial no encontraremos elementos ni muy originales ni muy complejos. Bandette es una ladrona de guante blanco que reparte su tiempo entre robar a mafiosos y ayudar a la policía, siempre acompañada por un grupo de ayudantes que van desde un repartidor de comida hasta un trío de bailarinas de ballet, todo sin olvidar a su perro Pimento. Como es lógico, Bandette tiene su némesis en Absenta, líder de la organización criminal Finis, con diversos maleantes a su servicio como la feroz asesina Matador. Después hay personajes en tierra de nadie, como el ladrón Monsieur o el inspector de policía B. D. Belgique, aparentes enemigos pero verdaderos aliados de la joven ladrona.

Bandette_01

 Aunque la aparente falta de originalidad en la disposición de los elementos narrativos, se pierde totalmente cuando entran en movimiento, ya que Paul Tobin consigue llenar cada trama y escena con una inteligencia y vitalidad que invitan a la sonrisa y el salto. La pequeña Bandette es la típica adolescente capaz de atraer todas las miradas y simpatías, sino enamorando al menos convirtiendo en aliado a cualquiera que se cruza en su camino. De este modo es fácil acompañarla en la montaña rusa de su aventura, preguntándonos continuamente cuál será su próximo plan perfecto y absurdo, o como se pondrá nuevamente su vida en peligro. Por suerte, el dibujo de Colleen Coover está totalmente adaptado al tono de la historia, consiguiendo no sólo llenar de vitalidad las páginas, sino reforzando la autoparodia de las historias. Quizás con otro acabado gráfico, Bandette perdería su magia y podría parecer una obra liviana o incuso tonta, pero Colleen Coover da la puntilla perfecta, haciendo que Bandette alcance la misma iconicidad que la detective Nancy Drew o la gamberra Pipi Calzaslargas.

 No se pueden negar las referencias que Paul Tobin y Colleen Coover han tomado para crear Bandette, mezclando en una coctelera elementos tan dispares como las novelas de aventuras para jóvenes del mercado anglosajón y el cómic juvenil francobelga. Hay elementos que se pueden considerar guiños como el propio nombre de B. D. Belgique, pero toda la obra habita un universo de un París ficticio surgido más de las referencias culturas que de la propia historia o geografía. El París de Paul Tobin y Colleen Coover es más la ciudad reimaginada por el público estadounidense que una recreación real de la ciudad. Esto no debería entenderse como una falta de profesionalidad, sino como un juego en el que chocan diferentes referentes para crear un mundo imposible. El mundo de Bandette. ¡Presto!

@bartofg
@lectorbicefalo

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Un comentario en “Jugando a ladrones y policías

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