El cuñado que vive en ti

Ranciofacts - Portada

Ranciofacts (Pedro Vera). ¡Caramba!, 2014. Rústica. 112 págs. Color. 18 €

Una vez tuve un cuñado que era un ser perfecto de luz. Un ente capaz de traspasar océanos de sabiduría para colocar la última puntilla de perfección en cualquier conversación. Historia precristiana, música electrónica belga o el mejor sitio para comer una tortilla de patatas, siempre tenía respuesta para todo. Se colaba en cualquier conversación, se disculpaba sin un ápice de humildad y te salvaba la vida. De poco importaba que le pusieras delante una enciclopedia que lo desmentía, que tú tuvieras un doctorado sobre el tema que te estaba discutiendo o que el supuesto local no hubiera tenido en su carta tortilla de patatas en la vida. Ese libro estaba mal, no todo se puede aprender en los libros y aquel día el cocinero le hizo tortilla de patatas a él porque lo conoce desde pequeño, que jugaban juntos al fútbol. Por si esto fuera poco, el tío era gracioso y lo sabía, así que no tenía problemas en llenar cualquier hueco existencial con chascarrillos populares cuya autoría reclamaba. Nada de chistes, sólo frases rotundas, certeras, oneliners demoledores.

Aquel ser supongo que fue llamado para grandes cosas y desapareció de mi vida. Gracias. Aunque lo que no desaparecerá nunca será el temor, el horror, la angustia vital de saber que sigue vivo por ahí, de que hay muchos más como él y que dentro de todos nosotros bulle un cuñado, cultivado profusamente por nuestra sociedad, que lucha por abrirse paso por nuestro pecho, desgarrar nuestras mandíbulas y hacernos decir: “El potaje está más rico de un día para otro”. Porque no nos engañemos, todos somos cuñados y el cuñadismo extiende sus alas mucho más allá de las cenas de Navidad. Si alguien lo duda, no tiene más que sentarse tranquilamente y leer Ranciofacts de Pedro Vera. Primero te vas a reír, te vas a reír mucho, pero después te vas a sentir muy mal, porque te vas a ver totalmente reflejado en la historia. No hace mucho dije que Hechizo total de Hanselmann era un espejo oscuro en el que la juventud fracasada podía verse reflejada. Ranciofacts es en cierto sentido el mismo ejercicio filosófico, sólo que Pedro Vera nos obliga a mirar a la cara a nuestra naturaleza más rancia, a ese piloto automático que por acción u omisión todos tenemos dentro para llenar conversaciones, saber comportarnos en sociedad y supuestamente ser graciosos.

Ranciofacts - Página 4

En este sentido, el valor de Pedro Vera va más allá de documentar un hecho, ya que él fue el principal creador del concepto #ranciofacts en su perfil de Twitter, una forma de documentar las miserias del español medio, desde el cateto de pueblo hasta el hipster de capital, que ha calado durante años en la red social. Esto es sin duda algo meritorio, pues cuando ya nadie se acuerda de los grupos “señoras que…” los ranciofacts no paran de resurgir continuamente, quizás porque precisamente son cualquier cosa menos una moda pasajera, son la mejor definición del hombre español desde la Generación del 98. Ya en Ortega y Pacheco, Pedro Vera reflejó sin el más mínimo complejo la España más cruda y real, tirando directamente por reflejar lo que hay por nuestras calles sin pasarlo primero por el filtro de la cultura popular americana. El autor murciano es capaz de colocar la Derbi Senda en el mismo plano mitológico que el Cadillac Eldorado. Pues al final, nuestras miserias son nuestras particularidades, lo que nos hace diferentes.

Diferencias que juegan al despiste con el estereotipo y el tópico. Todos nos queremos creer especiales cuando realmente seríamos incapaces de vivir sin la calidez de los tópicos, esos lugares comunes que nos permiten distinguir a alguien por su ropa o saber que decir en un velatorio. Eso es Ranciofacts la visualización de la comodidad convertida en norma, de tonterías que repetimos tantas veces que terminan juntándose por sedimentación y creando al prohombre español. Olé, olé y olé. De modo que Ranciofacts se convierte más en un repaso que en un estudio, Pedro Vera no te va a decir nada que no sepas, va a señalar con el dedo muy serio. Aunque claro, el dibujo de Pedro Vera va a obligarte a reírte, su trazo personal e inconfundible es casi una institución en el cómic español, creando un universo propio tan real como aterrador. No quiero desmerecer las capacidades como guionista de Pedro Vera, que son muchas, pero podría pasarme horas viendo sus dibujos, pasando delicadamente mis dedos por sus dibujos de gitanas gordas y famosos estrábicos. La frase “este tío parece dibujado por Pedro Vera” es un ranciofacts en si mismo. Si no miren al Pequeño Nicolás o a Camarón.

Así que te invito a que seas un hijo de puta, cómprate primero Ranciofacts para ti y te lo lees, luego compra alguno más y se los regalas a tus cuñados, los cuales se van a reír mucho sin darse por aludidos. Aunque claro, quizás a nosotros nos pase exactamente lo mismo, quizás como una gran broma cósmica, todos leemos Ranciofacts proyectando su imagen siempre hacia al otro, sin pararnos a pensar en nosotros mismos. Porque al final del día, todos somos sinceros, amigos de nuestros amigos y sabemos divertirnos pero con cabeza.

@bartofg
@lectorbicefalo

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