La siesta

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A #1 y F$P #1 (Irra y Dabí). Autoeditado, 2014. Rústica. 28 y 24 págs. B/N. 4 € c/u

Andalucía no existe, es decir, no es un territorio que se pueda delimitar, es un concepto que se encierra en algunas personas haciéndolas distintas en cierta manera. Claro, es cierto que la mayoría de esta gente se concentra en el sur de la península ibérica, pero es no es más que por la extraña conjunción que en dicha zona se da de una historia dispersa y un calor muy particular. Andalucía ha sido territorio de intercambio cultural desde siempre, desde civilizaciones autóctonas como los Tartesos a ilustres visitantes como fenicios, griegos, romanos, godos, musulmanes y cristianos, tal mezcolanza hace difícil hablar de conceptos como la pureza de sangre, haciendo de la propia mezcla un valor autóctono. Aún así, se ha creado una idiosincrasia muy particular, un cierto hombre que bajo la pegatina del Rocio, la Feria de abril y los espetos de sardinas es tan digno de admiración como digno candidato al exterminio. Es un ser lleno de contradicciones, lleno de energía y capacidad de aprendizaje pero con una alarmante alergia al cambio, un continuo revolucionario al servicio del inmovilismo más pétreo.

En la cultura no faltan ejemplos que vuelvan una y otra vez a la definición del hombre andaluz, siendo quizás el teatro de Lorca donde con más certeza se ha conseguido exponer un concepto tan abstracto, es en la obra del granadino donde mejor queda reflejada toda la poética y energía cinética de lo andaluz, esa belleza puesta al servicio de la nada que recuerda a otras obras de arte sobre pueblos rotos, como el cine de Emir Kusturica. Aunque mientras el pueblo de los Balcanes se ha roto hacia adentro mediante el conflicto armado, Andalucía se ha quebrado hacia afuera, creando colonias por el mundo e intentando asimilar eso que se llama globalización. El cómic no podía quedarse fuera de esta problemática, y autores como Juarma, Irra o Dabí han plasmado en sus páginas la mejor descripción de lo que hay al sur de Despeñaperros y al norte del estrecho. Estos autores han sabido absorber lo que les rodea para crear un cómic empapado de la tierra sin pretender nunca un discurso político o social. Mientras que Juarma ha optado por la poética y el humor gráfico, Irra y Dabí se han lanzado al género más puro, hasta el punto de gestar con el iberpunk un grito que convierte en pusilánimes a la mayoría de los autores nacionales del panorama actual.

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Obras como A o F$P son combos mortales de una inteligencia tan alta que sólo pueden ser fruto de la maldad, es imposible que una mente donde habita la bondad geste trabajos tan depurados y complejos. En A nos encontramos una historia policiaca en la Sevilla del año del año 2019, una trama llena de policías corruptos y mucho calor. En F$P somos testigos de una persecución en la misma ciudad pero en un futuro más alejado donde los demonios y las megacorporaciones campan a sus anchas. Pero que nadie espere argumentos copiados llenos con tópicos. Irra y Dabí demuestran en sus páginas que sus referencias son innumerables y concisas, optando siempre más por el homenaje con clase que por el guiño obvio. Pues ante todo, A y F$P funcionan, el primero es una invitación a explorar un caso corrupto y el segundo una entrada a una montaña rusa de adrenalina; lo que es la sangre y la violencia no faltan en ninguno de los dos. Dos grapas, dos números 1, que no podrían funcionar mejor como cartas de presentación de dos autores de planteamiento local pero resultados globales.

La historia de A es la de un misterioso asesinato durante el verano Sevillano con la clásica pareja de policías incapaces de trabajar juntos, un corrupto agente sevillano y un joven trasladado desde Cataluña que parece buscar algo más. Por su parte, F$P es un salto al vacío desde una azotea de Neo-Sevilla hasta su superficie más sucia y bulliciosa, una caída en la que un cerrajero poseído por un demonio se enfrenta tanto a otras criaturas infernales como a las fuerzas de seguridad. Me niego a hacer un recorrido por todas las referencias que se encuentran en A y F$P, en la vida todo ha de costar un poco y queda a la disposición de cada lector encontrar tanto las influencias de Irra y Dabí, como sus aciertos personales, que no son pocos. Con autores así es difícil no emocionarse, con una representación tan dolorosa y cruda como la Sevilla actual en A o esa proyección tan llena de imaginación como F$P.

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Hablando del trabajo gráfico, el arte de el Irra es tan difícil de clasificar como de criticar, pues básicamente mantiene toda la frescura de un dibujo joven pero careciendo por completo de todos sus defectos. Algunos autores parecen dibujar toda su vida como si no hubieran dejado el instituto, convirtiéndose en eternos diseñadores de camisetas de fin de curso. El Irra se coloca en las antípodas de estos creadores, ya que ha sabido mantener todo lo punk del dibujo por mero gusto pero alejando cualquier adjetivo como amateur o aficionado. Asusta que un dibujante tan joven sea capaz de dibujar con tanta maestría, con lo que su evolución posterior puede terminar convirtiéndole en uno de los grandes de la escena nacional.

@bartofg
@lectorbicefalo

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