Resituación

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El resurgir (Scott Snyder y Sean Murphy) ECC, 2014. Rústica, 232 págs. Color, 20,50€

Por lo general la construcción de una civilización se basa en unos cimientos solidos como son el pasado y la mitología. Muchas veces lo segundo se construye sobre una falsificación de unos hechos determinados o tamizando la biografía de ciertos personajes a modo de hagiografía convirtiendo a tiranos en salvadores y redentores sociales que transformaron la sociedad en todo lo bueno que pueda tener hoy día. En esa idea reside la consagrada idea de los padres fundadores, una serie de políticos con más defectos que virtudes que establecieron las pautas constitucionales y los derechos a partir de los cuales se rige la sociedad estadounidense actual. En cierta manera a nivel mitológico funciona, porque ciertas pautas convertidas en leyes y derechos, ya sean correctas o no, siguen funcionando y siguen siendo recitadas tanto por políticos como por personas anónimas.

Todo esto en cierta manera es lógico, la sustentación del presente a partir del pasado a través de unas normas heredadas hacen que la nación o el estado, da igual la forma o el término utilizado, se erija como gran padre que inculca ciertos valores que han ido conformando la idiosincrasia nacional. Pero ¿Qué pasa cuando el pasado se pierde? El concepto de padres fundadores, el pasado y la mitología se borra con el tiempo y a lo único que hay que agarrarse es al presente y a la constitución de una nueva sociedad. Ese es uno de los temas tratados en El resurgir de Scott Snyder y Sean Murphy, una miniserie de 10 número para Vertigo editada en España en un volumen único y ganadora del Premio Eisner 2014 a la mejor serie limitada.

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La creación de relatos de futuros distópicos suele funcionar a la inversa de cómo se nos plantea en este título: empezar en el presente para ir descubriendo poco a poco lo que sucedió en el pasado y que llevo a los personajes a la situación actual. En esta obra el planteamiento es un tanto diferente y quizás por eso se divide en dos grandes bloques: presente y futuro. La primera parte de la historia funciona a modo de gran fashback. La Dra. Archer , experta en cetáceos, junto con otro grupo de investigadores de diferentes disciplinas son reclutados por un instancia superior para que saquen conclusiones en torno a una criatura capturada en las profundidades marinas. Que a la postre será esta junto con una horda de las mismas las que destruirán la sociedad tal como la conocemos. Estos seres abisales si tienen un pasado mitológico, atávico, pero funcional que les impele a destruir la civilización terrestre.

La segunda parte del relato se cimenta sobre una sociedad futura desconocedora de la cultura de sus antecesores. Un caso evidente es la deslocalización del uso de los instrumentos, herramientas o vehículos. Se les busca una nueva funcionalidad ya que para el que estaban diseñados ya que el ese no sirven, al igual que los valores y costumbres de antaño. Básicamente esa es la situación en la que se encuentra la mayoría de la población viviendo bajo el mando de una déspota y su brazo armado que pretenden controlar y mantener el statu quo y mantener en el olvido el pasado de los Estados Unidos, es un hecho notable que el águila es sustituida por la grulla como símbolo de la nación.

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Eso es lo que pasa en el lado discursivo, la doble articulación que dirían otros, todo esto se enmarca en una historia de ciencia ficción en un futuro distópico que resalta ciertos valores ecológicos. Si bien en la primera parte toda la ciencia representada por el equipo de investigadores y toda la fuerza representada por una especie de mercenario millonario, son incapaces de evitar la catástrofe, e incluso de cierta manera provocarla. En la segunda parte es el empeño humano el que resuelve la situación: ni la obsesión por el poder y ejercerlo sobre otros, ni la voluntad de conseguir controlar o destruir a las criaturas acuáticas. La solución es una convivencia, adaptarse a la nueva situación hacer borrón y cuenta nueva para establecer nuevos valores de convivencia en pos de un futuro mejor.

Scott Snyder se está especializando en una serie de relatos fantásticos en los que el perfil de lo humano se convierte en definitivo para abordar las historias, son los personajes humanos, en toda su profundidad los que dotan al relato del drama necesario para denotar la grandilocuencia de la catástrofe y marcar el reto ante el que se sitúan. Si bien en la primer parte, los cinco primeros números, es un relato más o menos coral, la segunda es abordada a partir de la estereotípica heroína solitaria mediante la cual se plantea la aventura mediando con su empeño, destreza y por su capacidad de adscribir a un grupo de personas a su causa. En todo esto juega mucho en favor el dibujo de Sean Murphy, llamémosle abocetado, que acentúa el horror ante la destrucción cuando entran en juego los sirenos, y gana enteros en la descripción de escenarios y personajes. Ante un planteamiento así no me resisto a recomendar un visionado en paralelo de la serie de Hayao Miyazaki Conan el niño del futuro, con la que este título guarda muchas similitudes, inquietudes y formas de abordar y entender la evolución de la civilización.

 @Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

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