De magos, reyes y sueños rotos

merlin portada
Merlín (Robin Wood y Enrique Alcatena). ECC, 2014. Rústica. 144 págs. B/N. 11,95 €

Existen algunos mitos que están por encima de la historia, leyendas que incluso hoy en día prevalecen sobre los hechos verídicos en los que se inspiraron. En un tiempo en el que tenemos acceso a cualquier información a un par de clicks de ratón, la magia sigue siendo más fuerte que la piedra. De este modo, es difícil que en algún momento personajes históricos como Carlomagno lleguen a ser más conocidos que otros míticos como el Rey Arturo. Durante parte de los siglos VIII y IX, el imperio Carolingio dominaba todo el centro de Europa, convirtiendo al Rey de los Francos en el Emperador de Occidente y creando una cultura y sociedad que hoy en día conocemos como Edad Media. Durante ese siglo y el posterior, la literatura de lo que hoy es el Reino Unido y Francia se llenó con relatos del Rey Arturo, un rey bretón que durante el siglo VI defendió de las invasiones sajonas las islas británicas. No existe ninguna prueba histórica que demuestre la existencia real de Arturo, su fortaleza Camelot o Merlín, el mago que guió todos los pasos del rey.

La imagen de perfección como monarca de Arturo ha llegado con tanta fuerza hasta nuestros días que el mandato de John F. Kennedy fue conocido como el nuevo Camelot, presentando al Presidente y sus Estados Unidos como una promesa de justicia y libertad en la Tierra. Sin embargo, al igual que el malogrado presidente católico, la historia del rey bretón tiene un final triste y apagado, una luminosa promesa marchita antes de florecer. Esto es precisamente lo que nos encontramos en el cómic Merlín, obra del guionista Robin Wood y el dibujante Enrique Alcatena, quienes nos cuenta una versión tan oscura como plausible del mito artúrico. El Rey Arturo ha tenido cientos de representaciones, desde las que lo convierten en un centurión romano hasta los que lo llevan prácticamente al Renacimiento, sin obviar traslaciones más propias de la ciencia-ficción. Aunque en el caso que nos ocupa, parece que los autores se han documentado rigurosamente para plasmar su obra con una estética y un tono totalmente acorde a la Alta Edad Media, época en la que Merlín y Arturo deberían haber vivido.

El trabajo gráfico de Enrique Alcatena es actual y dinámico, lleno de energía, pero el continuo uso de elementos medievales, tanto dentro como fuera de las viñetas, le otorga a Merlín un poso arcaico, como si viéramos un tapiz medieval que ha cobrado vida, como si esas pequeñas figuras de líneas simples hubieran terminado el movimiento de su espada, como si el caballo hubiera lanzado espuma por la boca y hubiera saltado al galope. Aspecto artístico que se refuerza con el impactante uso del blanco y negro, con unas sombras que añaden un nivel casi surgido de una fantasía gótica. Si existía un dibujo que debiera contar la historia de Merlín, al menos este Merlín puramente medieval, oscuro y triste, no podría ser otro que el de Enrique Alcatena. Existen otras grandes adaptaciones del mito artúrico al cómic, pero en pocas encontraremos un acabado visual que nos traslade al reino medieval de Arturo, a los bosques llenos de sombras de Merlín y a las misteriosas brumas de Ávalon.

merlin pag

Pero todo ese dibujo no significaría nada sin la historia que Robin Wood fragua en Merlín. El guionista paraguayo de ascendencia australiana toma como punto de partida una interpretación muy purista del mito artúrico. Aún siendo cierto que fusiona y elimina algunos pasajes y personajes para hacer la historia más directa, la mayoría de la historia se encuentra en su guión, contada sin añadir grandes elementos de su cosecha. Aunque lo que es innegable, es que Robin Wood toma partido de forma muy decidida en su narración, no sólo ya tomando como protagonista de la historia a Merlín por encima de Arturo, sino colocando el foco en los elementos más oscuros y pesimistas de la leyenda. Arturo se ha presentado muchas veces como la perfección del gobierno, un tirano ideal tanto en tiempos de guerra como de paz, contando siempre con el sabio consejo de Merlín, un mago de poder y sabiduría fuera de toda duda. Interpretación que Robin Wood desmonta mostrando a Merlín como un hombre cargado de buenas intenciones pero de funestos resultados, un héroe que no duda en colocar los fines muy por encima de los medios sin darse cuenta que condena su propio fin. El resto de los personajes quedan en segundo término, relegados a meras marionetas de Merlín, quien creyendo salvar al reino no hace más que hundirlo.

En cierto sentido, Merlín de Robin Wood y Enrique Alcatena es un ejercicio muy parecido al realizado por Santiago García y David Rubín en Beowulf, pero mientras los segundos se centraban en el valor heroico del mito, en la fuerza más pura y sangrienta; los primeros hacen un estudio sobre las implicaciones del uso del poder. Mientras Beowulf busca la gloria en la sangre, donde sólo puede encontrar victoria y derrota, Merlín se pierde en el control y dominio de todo un reino. Como es lógico, Merlín no puede más que fracasar, por eso no encontramos en Merlín la leyenda de una victoria heroica, sino la historia de un intento, heroico eso sí, pero fracasado. Robin Wood nos habla al mismo tiempo de lo que fue y de lo que pudo haber sido, de como la utopía choca siempre con la realidad sin que esto sea excusa para no intentarlo un poco más, pues al final, Merlín lo único que buscaba era la paz y aunque las intenciones no significan nada, Robin Wood nos muestra la épica de un fracaso.

@bartofg
@lectorbicefalo

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