Mañana me pongo y me apunto al gimnasio

portada Jano
Jano in corpore sano (Bernal). GP Ediciones, 2014. Rústica con solapas. 96 págs. Color. 12 €

La culpa es posiblemente uno de los sentimientos más decisivos a la hora de comenzar algún cambio. No es precisamente casualidad que sea a principios de enero y septiembre cuando los kioscos se llenan de coleccionables de lo más variado, todos nos encontramos en horas bajas, llenos de culpabilidad y arrepentimiento por los excesos de la Navidad y el verano, dispuestos a llenar nuestras vidas de significado, ya sea construyendo un galeón de guerra o decorando nuestra librería con las obras completas de Julio Verne. En este sentido, el ejercicio físico es sin duda uno de los reyes, viviendo su momento de mayor esplendor tras las fiestas navideñas, cuando seres destrozados por la comida y la bebida, se miran ante el espejo y se prometen que esculpirán su cuerpo con tesón para llegar al verano como héroes grecolatinos. Entonces se apuntan al gimnasio. Después no van.

Esa gran miseria, la de querer hacer pero no poder, no poder debido a la vagancia y a la apatía, no es más que el reverso de otra miseria, el que sí va al gimnasio. Porque desgraciadamente, hoy en día tanto ejercitar el cuerpo como despreciarlo es algo que no está exento de mediocridad y derrota. Algo que ante todo es muy divertido, y si alguien tiene una duda no tiene más que leer el cómic Jano in corpore sano de Bernal. Por suerte, el autor no se ha quedado en una descripción de las malas bestias pardas vigoréxicas que pueblan los gimnasios de barrio de toda la geografía española, sino que utiliza una forma aún más despreciable para entrar en el mundo atlético, ya que su obra está protagonizada por un sujeto que realmente disfruta del deporte, Jano, una de esas personas que juega una pachanga de fútbol siete con los amigos de vez en cuando, que no le hace ascos a salir con la bici al monte, y que incluso levanta pesas sin consumir anabolizantes.

Para cualquiera que haya estado apuntado a un gimnasio de forma continuada, o que al menos haya pagado la primera sensualidad y lo haya dejado al tercer día, ese subreino de la realidad presenta una fauna extraña ante la que sólo podemos asustarnos al no llegar a comprenderla. Bernal se vale de Jano como un aventurero dentro del mundo de la vigorexia, dándole algunos compañeros de viaje aún más extraños, como el amante de la comida Paco o el escuálido Umberto, quienes aunque podrían ser con quienes más empatice el lector, son los extraños en el universo del cómic. Bernal reparte sus chistes de mala leche entre ambos grupos por igual, entre los descerebrados anabolizados y los perdedores de Jano y sus amigos, mostrando que el ejercicio es un imán para el humor desde todos los puntos de vista.

jano

Jano in corpore sano está construido en base a las páginas, como es lógico si hablamos de un recopilatorio de publicaciones semanales, lo que permite una lectura tranquila del cómic, pudiéndose leer de un tirón o de forma más reposada sin que afecte a su disfrute. Bernal opta más por construir un universo en expansión que por contar una historia lineal, y aunque a lo largo del cómic se desarrollan pequeñas tramas de varias páginas, lo cierto es que no tenemos la sensación de ver el desarrollo de Jano, sino más bien vamos entrando en su rutina diaria, en su práctica del deporte, el cual le da tanto alegrías como penas; alegrías de las que somos cómplices y penas que nos sacan alguna que otra carcajada.

El trabajo gráfico de Bernal es sin duda el mejor vehículo para la obra que quiere desarrollar, su trazo es limpio y simple pero está lleno de detalles y matices, con lo que consigue llenar la página de vida sin hacerla pesada. Aunque esto debería de ser lo habitual, no es sencillo encontrar tal acabado, siendo demasiado común encontrar dibujos demasiado simples sin personalidad, y páginas tan cargadas que hacen farragosa su lectura. En Jano in corpore sano Bernal sale victorioso consiguiendo no sólo un dibujo utilitarista, sino también mostrando una personalidad propia en el trazo que lo hace reconocible y ya predispone al lector para enfrentarse a una obra de humor.

@bartofg
@lectorbicefalo

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