Hora de aventuras.

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Johan y Pirluit. Volumen 1 (Peyo) Dolmen Editorial, 2014. Cartoné, 184 Págs. Color 31.95 €

Existe el convencimiento más o menos cierto que los niños han abandonado el cómic como fuente masiva de entretenimiento. Creo que estoy de acuerdo con esa idea, creo que si fuese un niño a día de hoy el cómic no sería mi fuente principal de entretenimiento, al menos tengo esa impresión. Y no se trata de pesimismo si no de que la oferta electrónica de ocio juvenil e infantil es sencillamente apabullante. A eso hay que sumarle que aquellos cómics destinados al entretenimiento masivo de los más jóvenes, al menos en principio, están cambiando y desplazando su plataforma de textos primarios, véase las adaptaciones (por ahora) de las películas Marvel. Posiblemente la edad de entrada del cómic se halla desplazado unos años, una vez pasado el furor de lo electrónico en la infancia.

Pero es que tampoco existe una oferta real como la que hubo antaño sobre todo tras la desaparición de los cómics de los quioscos, lo cual los convertía en un producto habitual y deseado en nuestro día a día, destinada a este público en los formatos con los que hemos crecido los lectores de cómics actuales. Entre mis primeros recuerdos como lector de tebeos están los cómics de la colección Ole, y entre estos guardo un grato recuerdo de los cómics de Johan y Pirluit, creo que fueron entre todos mis favoritos, y aunque sea una paradoja los de Los Pitufos nunca me llegaron a gustar demasiado. Sin embargo, a pesar de que los segundos nunca estuvieron entre mis favoritos hay algo que no se le puede negar a Peyo: su capacidad de hacer un cómic de aventuras, entretenido, asequible sin ser simple pensados para los jóvenes lectores.

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Ese era mi pensamiento original sobre el recuerdo que tenia de las aventuras de estos dos personajes. Mi sorpresa ha sido cuando casi treinta años después he vuelto a releer sus aventuras aprovechando la edición del primer volumen de los integrales editados por Dolmen. La frescura de las historias a pesar de ser las primeras dedicadas a estos personajes se mantiene. La gracia de esta colección, en concreto de este volumen, es ver la evolución de un Johan primigenio que nace en las tiras de la prensa de manera torpe para constituirse como un personaje solido a partir de la primera de sus aventuras El castigo de Basenhau, en el que se convierte en piedra angular del relato.

Lo mejor de la construcción de Johan es una de las mejores características de Peyo como autor: el personaje ficticio hace las veces de protagonista, otras de observador, aunque tiene una función secundaria que cumple a la perfección, servirnos como acompañante y mostrarnos el mundo en el que habita. Dicho en otras palabras, nos hace sentir sus compañeros, nos explica las costumbres del pueblo, la situación social, el contexto pseudohistorico. En el otro vértice está Pirluit un adulto que no ha madurado demasiado, un tanto pueril y que a diferencia de Johan busca las soluciones fáciles y directas, casi una representación del niño, o no tan niño, lector que tiene entre sus manos este volumen. Aunque creo que los buenos recuerdos que tengo de estas historias no solo se deben a las aventuras vividas por los personajes, si no a la experiencia lectora en sí misma. Las aventuras dibujadas por Peyo son perfectas para introducir al pequeño lector en el lenguaje de cómic, en la narrativa gráfica y en la estructura de los tebeos, aunque de eso uno no se da cuenta hasta que pasan unos años y vuelve a releer estas historias justo antes de irse a dormir.

El volumen integral se cierra con las historias El amo de Roucybeuf y El duende del bosque de las rocas, en la que tiene lugar la primera aparición de Pirluit. Aunque el volumen en cuestión ya sería redondo en sí mismo con estos tres álbumes, este se completa con las primeras apariciones de Johan en prensa, páginas pérdidas, un texto sobre la historia que hay detrás de la creación de estos personajes y otro a cargo de Alfons Moliné sobre la andadura de Dupuis en España, a parte de otro material extra. En definitiva, una gran oportunidad para releer, para recuperar, para conocer más de aquello que nos gustó tanto en nuestra infancia, pero lo que es más importante una gran oportunidad para enseñar a leer cómic y enganchar a los niños.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

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Un comentario en “Hora de aventuras.

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