La misma historia pero más bonita

beowulf portada

Beowulf (Santiago García y David Rubín). Astiberri, 2013. Cartoné. 22 x 31 cm. 200 págs. Color. 25 €

Yo tenía un profesor de guión, un gran profesional y profesor, que odiaba con toda su alma las adaptaciones, aunque sería más correcto hablar de las traslaciones. Así para él, hay pocas cosas peores que coger el texto original de Macbeth y transformarlo en la historia de unos gangster de Chicago en los años 40 del pasado siglo. En cierto sentido se podría hablar de un respeto hacia la obra original, hacia el trabajo de su autor primigenio. Personalmente yo no podría estar más alejado de dicha opción, ya que si la cultura se caracteriza por algo es por su mutabilidad, por su apabullante y fecunda diversidad, tanto temporal como espacial.

Evidentemente el problema es el de siempre, las malas adaptaciones, los juegos metatextuales que traicionan al texto primario cuando no directamente se limitan a la anécdota. El campo de juego postmoderno es más peligroso de lo que pudiera parecer, pues corres el riesgo de quedar como un idiota si no planteas bien tu estrategia, con el agravio de la comparación con la obra original, así que vayas lo que vayas a hacer piensa siempre en la obra de origen. Quizás esto es lo que sucede con el cómic Beowulf de Santiago García y David Rubín, una partida bien planteada, una resolución intachable, pero que más bien funciona como una sustitución de la lectura de la obra original en lugar de atreverse a jugar con lo que el poema épico pudo suponer en su momento y las lecturas que se pueden hacer hoy en día.

Beowulf es para la tradición nórdica, especialmente la anglosajona, lo que para los grecolatinos puede suponer la Odisea de Homero. El poema épico, escrito en inglés antiguo por un autor desconocido en algún momento entre los siglos VIII y XII, cuenta las aventuras de Beowulf, héroe sueco del siglo V, principalmente su lucha contra el monstruo Grendel. Quizás se trate de la obra más adaptada del canon anglosajón, un clásico contado mil veces. Algo lógico, ya que la pervivencia de Beowulf es comprensible para cualquier lector, la obra es por un lado una gesta hiperviolenta del gusto medieval, pero no deja de tener un nivel atemporal compartido por todos los héroes, donde se nos habla del sacrificio, el valor y la importancia del legado.

El trabajo como guionista de Santiago García es correcto hasta el límite, sabiendo como depurar el poema original para adaptar su experiencia de lectura al nuevo medio, creando una obra que se devora más que se lee, haciendo de la fluidez su mayor virtud. En ningún momento da la sensación de encontrarnos ante un resumen de una obra mayor, el ritmo está perfectamente calculado, con lo que el lector puede experimentar Beowulf el cómic como un producto total, alejado de esa experiencia cada vez más común, especialmente en el cine, donde las adaptaciones son resúmenes con los mejores momentos de la obra original.

Beowulf pag

Sin embargo, si habría que exigirle a Santiago García más valor, y sobre todo mayor implicación personal en el guión, algo que quizás daría una obra menos firme pero mucho más interesante. Un perfecto ejemplo de lo que da de sí la leyenda de Beowulf es la novela Los devoradores de cadáveres de Michael Crichton, donde el poema originario se mezcla con la figura histórica del viajero árabe Ibn Fadlan y los vestigios del hombre de Neandertal. Aunque evidentemente, esta decisión queda totalmente a disposición del guionista, quien es libre de buscar una voz propia o de tratar de trasladar la obra de medio con el mayor respeto posible al autor original. En todo caso siempre es agradable no encontrarnos con otra adaptación del poema épico con rifles láser.

Del trabajo visual de David Rubín en Beowulf poco se puede decir que no se haya dicho ya, y sería redundante llenar la crítica con elogio tras elogio al dibujante. Simplemente remarcar que el trabajo de Rubín manifiesta que una vez más que los límites son conceptos que aún parece desconocer, dejando claro su dominio de cualquier aspecto que tenga que ver con el medio, desde el dibujo anatómico hasta la plasmación de acción. El trabajo de David Rubín obliga a leer Beowulf más de una vez, simplemente para disfrutar de una auténtica obra de arte.

Sin duda, Beowulf es uno de los mejores cómics que se editaron durante el pasado año 2013, una lectura que no dejará indiferente al a gran mayoría de los aficionados. Por si esto fuera poco, no podemos dejar de remarcar la importancia industrial de la obra, pues Santiago García y David Rubín han demostrado que existe ese término medio entre el costumbrismo gris y el entretenimiento vacío. Evidentemente, en un país donde ni la cinematografía consigue despegar es aventurado hablar de una industria de la narrativa gráfica, pero iniciativas como Beowulf demuestran que hay autores dispuestos a poner de su parte.

@bartofg

@lectorbicefalo

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2 comentarios en “La misma historia pero más bonita

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