Buscando nuevos retrolectores

battling boy portada

Battling Boy (Paul Pope). Debolsillo, 2014. Rustica. 15 x 21 cm. 208 págs. Color. 14,95 €

La ciencia ficción y la fantasía siempre han mantenido barreras bastante claras hasta que un determinado momento éstas han caído, dando lugar primero a una hibridación y posteriormente a una conquista sin concesiones por parte de la fantasía. A la ciencia ficción se le permite mantener su estética, pero los temas pertenecen por ahora al terreno más fantástico y heroico. Quizás la última batalla tuvo lugar con el ciberpunk o la nueva carne, desgraciadamente la sociedad decidió ir más rápido que los visionarios, haciendo totalmente innecesario cualquier oráculo o hipótesis sobre pasado mañana, pues el futuro ya no existe.

La fantisificación de la ciencia ficción tiene su mayor exponente en el steampunk, la cabeza de cartel de los llamados retrofuturos. Como ya no podemos imaginarnos futuros creíbles, jugamos con pasados y presentes alternativos. La duda por lo incierto es tan grande que no podemos más que fantasear sobre que hubiera pasado si la industria a vapor aún fuera la predominante o si los nazis hubieran ganado la Segunda Guerra Mundial. Básicamente es una fascinación por los tiempos pasados pero otorgándoles más posibilidades, pensar en lo que pudiera haber hecho el detective Philip Marlowe si a su clásico sombrero fedora le añadiéramos una pistola de rayos.

Este ejercicio es básicamente lo que Paul Pope lleva a cabo en su obra Battling Boy, recogiendo la estética y puesta en escena de los primeros cómics de superhéroes, como el primitivo Batman de Bob Kane, pero dándole una pátina juvenil mucho más actual. Battling Boy transcurre en un mundo donde los gorros de aviador de la Segunda Guerra Mundial conviven sin problemas con zapatillas Converse o pantalones vaqueros de pitillo, una deliberada y consciente amalgama donde la reconstrucción de un pasado futuro se pone al servicio de la aventura más directa y descarada.

Esto podría considerarse al mismo tiempo un acierto mayúsculo y un error obvio. Paul Pope trata de crear una obra de puro disfrute juvenil, algo que enganche realmente con los adolescentes, hastiados de las complejas y superadas narraciones de Marvel y DC. Sin embargo, aunque Battling Boy es innegablemente un universo fresco y actual, bebe quizás demasiado de los cómics de los años 30 y 40 del pasado siglo, desdibujando en más de un sentido la línea que separa una obra joven inspirado en lo clásico, y un producto que apela en exclusiva a la memoria, con códigos totalmente caducos. La hibridación siempre es complicada, y aún más si la mezclamos con la reconstrucción temporal, y la obra de Paul Pope se balancea entre un acierto total de una renovación para los nuevos consumidores culturales del siglo XXI y una curiosidad para lectores del siglo XX.

battling boy pag

Battling Boy es una historia arquetípica, que no afortunadamente tópica, donde el hijo de un dios debe pasar su rito de madurez en una ciudad asediada por monstruos, Arcopolis, urbe que para más inri acaba de perder a su mayor héroe, el aguerrido Haggard West, la última defensa ante las bestias del inframundo que acosan la ciudad de noche, secuestrando niños o devorando vehículos. Como es lógico, el Chico Batallador está lejos de ser un héroe perfecto en el inicio de sus aventuras, pues sin cambio no hay historia, así que el primer tomo de la nueva obra de Paul Pope es poco más que una presentación de sus personajes principales: el Chico Batallador, joven héroe de poderes míticos; Aurora West, heredera del hasta hace poco único héroe de la ciudad; así como los monstruos y ciudadanos de Arcopolis.

Quizás sea pronto para opinar sobre la evolución de Battling Boy, ya que al primer volumen de momento sólo le seguirá una precuela, The rise of Aurora West, dibujada en este caso por el de sobra conocido David Rubín. Lo ideal sería una profundización en el universo de Arcopolis y un desarrollo más profundo de los personajes, pues hasta ahora, al margen de grandes escenas de batallas, sólo sabemos que el Chico Batallador quiere ser cualquier cosa menos un héroe, que Aurora West odia al nuevo héroe que quiere suplantar a su padre, que los ciudadanos y funcionarios de Arcopolis fluctúan entre la estupidez y la corrupción, y que los monstruos desean el mal por el mal. Por suerte los cimientos de la mitología de Battling Boy son lo suficientemente fuertes y abiertos para gestar una obra juvenil y de aventuras de gran calidad, ya que su lectura aislada no es más que una larga introducción, muy atractiva pero que pide una continuación inmediata, la cual esperemos que no tarde en llegar.

@bartofg

@lectorbicefalo

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4 comentarios en “Buscando nuevos retrolectores

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